Aspas lidera una remontada para soñar

x.r.castro

GRADA DE RÍO

El Celta voltea un 0-2 al Villarreal con dos goles de Iago y uno de Maxi para acercarse a la permanencia

30 mar 2019 . Actualizado a las 22:21 h.

Iago Aspas lloraba desconsoladamente en el banquillo cuando fue sustituido en el último minuto del partido. Antes de abandonar el campo comenzó a ejercer su particular tercera reconquista sacando al Celta casi del nicho del descenso, porque en el descanso el Villarreal mandaba en Balaídos por 0-2 y parecía más cerca el tercero castellonense que el primero vigués. Pero la grandeza del fútbol, especialmente cuando un equipo tiene en su plantilla a un jugador genial, hace que todo sea posible. Por eso Iago metió a los suyos en la contienda marcando de falta directa en el inicio del segundo tiempo. El tanto fue un punto de inflexión, el Celta se lo creyó, Maxi marcó el segundo con un inapelable testarazo tras un centro preciso de Olaza y Aspas culminó la remontada desde el punto de penalti tras una pena máxima sobre Brais Méndez cuando faltaban cinco minutos.

Con semejante épica, el desastre del primer tiempo no formará parte de la historia. Porque después de un recibimiento espectacular el Celta encajó dos goles por la vía rápida, el primero de Ekambi y el segundo de Pedraza, ambos en dos fallos groseros de la zaga. Pero del 0-2 a los 15 minutos solo se acordará la hemeroteca. Trece años después el Villarreal volvía a perder en Balaídos. En el momento que más lo necesitaba el Celta para soñar con la salvación, que ahora tiene a un punto.

El final feliz tuvo un inicio dramático, porque tras un recibimiento de época reforzado con un sobre con mensajes de los aficionados esperando a cada jugador en el vestuario se pasó al 0-2 en un cuarto de hora. La tormenta perfecta que había preparado el Celta se convirtió en un tornado en contra nada más saltar al campo. Al Villarreal, que pese a las bajas no alteró el 5-4-1 hizo daño a las primeras de cambio. A base de correr y de aprovechar la endeblez defensiva de un Celta moribundo. El primer gol lo marcó Ekambi por anticipación y el segundo Pedraza a lo Maradona, de costa a costa sin un céltico que le incomodase en su camino triunfal.