Aspas se apunta al rescate del Celta

Entrenó de nuevo con el grupo y está cerca de superar la segunda lesión más larga de su carrera


Vigo / La Voz

Iago Aspas quiere apuntarse al rescate del Celta. Aunque el moañés todavía no dispone del alta médica, todo indica que la recibirá en los próximos días y el domingo probablemente pueda estar junto al resto de sus compañeros en el importante partido de Valladolid. Una vez se confirme el alta y su convocatoria, quedaría por ver si Miguel Cardoso apuesta por incluirle directamente en el once o si prefiere que se aclimate poco a poco tras un mes fuera de competición.

El martes por la tarde, en la primera sesión de la semana, el internacional absoluto con España realizó entrenamiento progresivo con el grupo y ayer repitió. Saltó al mojado césped de A Madroa junto al resto de sus compañeros y se le vio integrado y participativo. Incluso con el semblante reflejando buen humor. Su alta médica tras 32 días de baja está más próxima, y con ella el Celta recuperará a su jugador franquicia. Por el momento, Cardoso ayer volvió a trabajar con el joven Dennis Eckert, con el que ya ha contado para minutos.

Esta está siendo la segunda convalecencia más larga de Iago Aspas desde que es futbolista profesional. Ya ha alcanzado los 32 días, y está solo a cinco de repetir los 41 que una distensión en el muslo le tuvo parado durante su etapa en el Liverpool de la Premier.

También durante su estadía en el Sevilla Iago se vio afectado por un problema físico. Cuando estaba a las órdenes de Unai Emery una lesión inguinal le mantuvo 29 días lejos del equipo. En el Celta, en la campaña 2015/16, una microrrotura le tuvo más de dos semanas parado, pero solo se perdió un encuentro de por medio. Regresó para el derbi contra el Deportivo. En la campaña pasada, una rotura fibrilar de grado I en la porción larga del bíceps femoral derecho le mortificó en la fase final de la liga, cuando se estaba jugando ir al Mundial. Estuvo parado tres semanas, se reenganchó y acudió a Rusia.

Tres partidos malviviendo

El Celta malvivió sin Iago las tres últimas jornadas del campeonato. Perdió 1-2 frente a un Athletic de Bilbao que se presentaba en Balaídos hecho unos zorros, pero que ganó; cayó con estrépito 4-2 en el feudo de un Rayo Vallecano que se ha convertido en rival directo; y dio vida a un Valencia 1-2 al que ayudó a despertar. Tres contiendas sin Aspas ?cuatro si se incluye la del Camp Nou, donde sufrió la rotura fibrilar en el gemelo interno de la pierna derecha? y tres derrotas dolorosas de un Celta que debía pegar el estirón precisamente en el mes de enero, pero que en vez de eso se ha enfangado.

Aunque el club no se arriesgará lo más mínimo con su jugador franquicia, las prisas por el retorno de Iago son patentes. «Lo que queremos es recuperar a Aspas», comentaba el martes Felipe Miñambres, el director deportivo céltico, al ser preguntado por la posibilidad de acudir al mercado en busca de otro delantero. Lo que el club necesita es retomar la brújula de su fútbol ofensivo, un jugador capaz de desequilibrar en los encuentro, de aportar recursos distintos cuando el duelo está embotellado y también de dotar de seguridad a una plantilla que necesita el empujón de los resultados para salir de los puestos de peligro cuanto antes.

Jugar y hacer jugar

Aunque el martes Iago cumplió un mes en el dique seco, durante este tiempo ningún futbolista español ha sido capaz de mejorar sus registros ofensivos, y solo los dos tantos que ha firmado Christian Stuani en las dos jornadas más recientes impiden al moañés mantenerse en el podio de los goleadores de la liga. Messi lidera la estadística con 18 goles, Luis Suárez le sigue con 15 y Stuani ha adelantado a Iago gracias a una docena de dianas. El moañés, con 10, sigue siendo el máximo convertidor de los célticos, y pichichi español.

Además de jugar y marcar, Aspas hace que sus compañeros jueguen y marquen. Se percibe con mucha claridad en el caso de Brais Méndez, al que parece que le falta una referencia en el campo cuando su amigo se ausenta, y también se nota en el caso de Maxi Gómez. Durante la convalecencia de Iago, el uruguayo solo convirtió un gol, el de penalti en Vallecas, y se le notó huérfano de socios en el terreno de juego durante estas contiendas.

La tarea que Aspas desarrolla sobre el verde va más allá del remate o el último pase. Maxi Gómez, durante el último mes, dispuso de menos llegadas y menos oportunidades de remate claras por la falta de asociación con Iago, y se le vio retrasar la posición una y otra vez para buscarse balones de los que poder alimentarse. Pero para desesperación del charrúa, como le sucede a Aspas, no es posible generar la acción y rematarla al mismo tiempo.

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