El Celta está para los leones

Sin la brújula de Aspas, cayó en un fútbol romo, flojo y horizontal que Cardoso no supo agitar desde el banquillo


O mucho cambia la película, o al Celta el mes de enero se le va a hacer muy, pero que muy cuesta arriba. Ayer experimentó la vida sin Aspas y el resultado fue doloroso. Perdió ante un Athletic que llegaba en descenso y sobre todo se le vio falto de ideas. En defensa los leones le ganaban la carrera y los espacios, en el centro del campo faltaba conexión y lectura y en ataque solo Maxi Gómez parecía tener hambre. Mal caldo de cultivo para una noche con muy poco que llevarse a la boca.

el plan de partido

Cardoso no reacciona

O Cardoso no supo leer el partido, o sus jugadores no lograron interpretarlo. Los vigueses se empacharon de balón y de control, pero la posesión y la intención fueron tan romas que los de Garitano apenas sufrieron unos minutos. El técnico prefirió ubicar a Beltrán de enganche aun teniendo a futbolistas más ofensivos en la banqueta, y a la hora de agitar el árbol no logró revitalizar el equipo. Más bien al contrario. Pione Sisto no miró al frente, sino que se enredó en la horizontalidad incluso cuando el cronómetro se agitaba; Eckert sigue igual de verde que cuando Mohamed insistía en él; y Hjulsager, para cuando salió, ya era demasiado tarde y no estuvo entonado. El técnico luso, como su predecesor, acabó con muchos atacantes, pero ninguno tenía el cuchillo afilado. Solo Maxi.

el problema

Un equipo romo y lento

Al Celta le faltó fútbol e inteligencia y le sobró balón. Cayó en la red de un Athletic que se sacudió las dudas a base de explotar las zancadas de Williams en el arranque, aprovechar espacios y despistes rivales y pertrecharse atrás. Los vigueses le pusieron el partido donde quería el rival. Se quedaron sin colmillo. Su fútbol era un frontón al que solo dieron verticalidad en unos pocos fogonazos. Echaron de menos la capacidad de Aspas para romper las defensas y para servirles de guía. La mejor prueba está en que Brais hizo su partido más flojo en mucho tiempo y solo el hacendoso Maxi, cuyo instinto depredador no se congela jamás, parecía saber que había que buscar el área contraria. Las bandas no fueron territorio de los extremos, sino de los laterales, pero ni Juncà ni Mallo tuvieron la noche, por lo que el Athletic lo tuvo realmente fácil. Ni tan siquiera en los instantes finales el Celta se volcó sobre los dominios de Herrerín. Quizás eso sea lo más preocupante.

el goleador

Beltrán se estrena

La baja de Aspas es tan alargada que Miguel Cardoso tuvo que ingeniárselas para parchear su ausencia. Y como no podía inventarse a la carrera otro delantero de la talla de moañés, lo que hizo fue darle una vuelta de tuerca al equipo y reconvertir a Fran Beltrán en enganche, una posición novedosa a medias, puesto que en el Camp Nou el joven de Seseña ya había actuado a modo de mediapunta. Probablemente la idea era que el mediocampista presionase, robase y crease, aunque el resultado dejó mucho que desear. Pero, como el fútbol es caprichoso, fue ayer precisamente cuando el exRayo debutó como goleador en Primera División. Maxi prolongó de cabeza un saque de esquina y Beltrán, cerca del segundo palo, metió la puntera para probar las mieles del gol en la élite a los 19 años.

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