Balaídos brilla más azul celeste que nunca

El estadio vigués avanza en su reforma y ya luce la mayor parte de la piel que recubrirá su exterior

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. vigo / la voz

Un Balaídos azul, ondulante, casi orgánico, se vislumbra en Vigo. Tras años de espera, de proyectos, de debates, de discusiones por momentos muy agrias y de reformas, el estadio está un paso más cerca de ser la instalación del siglo XXI que el Concello promocionaba y que el Celta soñaba, aunque ambos hayan estado muy distantes en muchas cuestiones. La renovada grada de Tribuna es una realidad, la de Río está entrando en su recta final y la hoja de ruta establece que Gol será el siguiente objetivo y luego llegarán Marcador y el estacionamiento. La piel celeste, cual marea, ya recubre la mayor parte del estadio, dando a la instalación una imagen moderna y en la línea del proclamado «Guggenheim de los estadios de fútbol» con el que Abel Caballero hizo campaña por el renovado Balaídos.

Han pasado más de tres años desde que se presentó el proyecto de remodelación de una instalación obsoleta que apenas había sido maquillada en treinta años. La intención era hacer una reforma en profundidad que actualizase la estética del estadio, pero sobre todo que corrigiese los múltiples problemas que presentaba y que afectaban a club, jugadores y sobre todo aficionados. Primero se modificó Preferencia, se siguió con Tribuna y ahora es Río la grada que está mutando su aspecto.

El cambio exterior es, sin duda, el más llamativo. La piel de piezas de aluminio azul sobre las chapas onduladas han dado un vuelco a la presencia del estadio, que ahora ofrece un aspecto moderno, pero todavía inconcluso, ya que hasta que no se actúe sobre los dos fondos, la cobertura exterior del campo no estará completa y no ofrecerá la instantánea unificada, continua y acogedora que en su momento diseñó el arquitecto vigués Pedro de la Puente, y que simula el movimiento de las olas.

El recubrimiento de Balaídos ha sido vistoso, lo mismo que la reforma de una grada de Tribuna cuya estética ha mejorado notablemente, con butacas más cómodas, palcos VIP y una imagen remozada, pero que sigue presentando deficiencias. La lluvia, al estar tan alta la cubierta, entra por los costados, hay problemas de accesibilidad y los nuevos vestuarios están por debajo del nivel del campo, con los problemas que pueden conllevar.

Primero la reforma de Tribuna y más tarde la de Río se encontraron además con problemas de calado que generaron retrasos e incrementos en los costes. El primer revés importante fue que hubo que reforzarse la grada de Tribuna para que soportase el peso de la cubierta, y más recientemente un problema en la estructura de la cubierta de Río supuso otro traspiés en la obra. Las modificaciones en el proyecto inicial, la imposibilidad de tomar parte en las decisiones, y hasta el debate sobre cuánto dinero había aportado cada cuál, desembocó en meses de disputas entre Concello y Celta que en los últimos tiempos se han tranquilizado.

Cuando el nuevo Balaídos esté acabado, la reforma habrá supuesto una inversión de más de 40 millones de euros si se incluye el estacionamiento. Mucho dinero para dotar a Vigo de un estadio acorde con la mejor liga del mundo.

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