Después de las uvas, Barça y Madrid

x. r. c. VIGO / LA VOZ

GRADA DE RÍO

ALBERT GEA | Reuters

El Celta se medirá al cuadro azulgrana, al que eliminó dos veces, en los octavos de Copa con el primer partido en Balaídos a principios de enero, en la misma semana que recibirá a los blancos en Liga

06 dic 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Hace dos años fue el Atlético, el curso pasado el Real Madrid y ahora el Barcelona. El Celta sale a grande por curso en su camino en la Copa del Rey, en donde llegó a las semifinales en las dos anteriores ediciones. Los dos primeros cayeron ganando los celestes los dos partidos a domicilio y empatando los dos de casa y los vigueses, aunque conscientes de la dificultad, no descartan dar la sorpresa en los octavos de final de la Copa del Rey. Y por si todo esto fuera poco, en medio de los dos partidos con el vigente campeón del torneo, los celestes tendrán que recibir en Liga al Real Madrid. El peor inicio de año posible.

Porque al Celta le espera una salida y entrada de año terrible, porque al margen de la trilogía con culés y merengues, le aguarda un preámbulo de órdago: el sábado visitan al Valencia y después acaban con Villarreal y Deportivo. Y a la vuelta de vacaciones, el Tourmalet.

Al margen de que los vigueses se han convertido en el equipo que más punto les resta a los de Valverde en los últimos años y que ambos han sido los equipos más coperos de la dos anteriores ediciones, será la  y en dos de ellas (de las tres últimas) el conjunto vigués ha sido capaz de continuar en la competición. La primera vez que pasó el conjunto vigués fue en la campaña 76/77 por un global de 3-2 en la eliminatoria. Carmelo Cedrún era el entrenador y tras empatar a un gol en Balaídos en la ida, los vigueses dieron la campanada con un 1-2 en el Camp Nou. También era el cruce de octavos de final.

Más de dos décadas después de aquella gesta (00/01) el Celta volvió a repetir la historia con un global de 4-2. Fue en semifinales con la ida en Vigo y triunfo del Celta por 3-1 (goles de Berizzo, Mostovoi y Jesuli) y empate a un gol en la vuelta (Berizzo). Fue, además, el último partido de Guardiola con la elástica azulgrana.

Tres lustros después el Celta afronta la eliminatoria estrella que deparó el bombo en la mañana de ayer sin miedo, asumiendo su papel, pero no renunciando a sus opciones. «No hemos tenido mucha fortuna en el sorteo, difícilmente nos podía tocar un rival de más entidad, pero también creo que ellos no estarán muy contentos con el emparejamiento. Es una eliminatoria abierta en donde vamos a poner mucha ilusión en pasar y seguro que vamos a competir de nuevo como lo hicimos hace unos días en Barcelona», comentó Unzué al conocer el resultado del sorteo.

En el Barça tampoco se fían. «El Celta es un buen rival, de los fuertes. Vamos primero a Vigo, pero no sabes nunca qué es mejor si jugar primero en casa o fuera, porque hoy en día cualquier cosa puede pasar», declaró en Las Rozas, la sede del sorteo, Guillermo Amor, exjugador el responsable de relaciones internacionales del conjunto catalán.

Como le sucedió el curso pasado en todas las eliminatorias de la Europa League, los vigueses tendrán que comenzar jugando en casa, algo que para Unzué no es un hándicap: «Por nuestra forma de jugar no difiere demasiado. Yo creo que no nos condiciona excesivamente, es el primer partido después de vacaciones, el hecho de no tener que viajar es algo positivo para nosotros y seguro que en el primer partido vamos a tener el apoyo de nuestro público en vacaciones, en Navidades, en principios de año». La fecha de la ida parece ideal para que Balaídos pueda presentar el mejor aspecto.

Con una plantilla corta y semejante calendario, a Unzué le espera toda una reválida en la gestión del grupo, tanto en el reparto de minutos como en la confección de los diferentes onces, especialmente en una semana loca que terminará con el partido que cierra la primera vuelta en el Ciutat de Valencia.

De entrada, los vigueses ya han dejado claro que no van a tirar la Copa y que van a apostar por su continuidad. «Es una competición muy atractiva para nosotros», comentó Pione Sisto antes de conocer que se medirían al Barça. «No tengo ninguna duda de que vamos a competir bien, como hemos hecho en todo momento y porque además es una competición que trae muy buenos recuerdos y que queremos que nos siga dando satisfacciones», comentó el entrenador, que tiene el listón muy alto con dos semifinales consecutivas. El reto es superar octavos.