¿Hora de reconsiderar la idea?

Cuatro entrenadores analizan la salida de balón que el modelo de Unzué ha importado para el Celta

míriam v.f.
vigo / la voz

Todavía es pronto, pero el Celta se encuentra en una encrucijada. Juan Carlos Unzué ha importado un modelo futbolístico de alta posesión, fiel absoluto a la iniciación con el balón y cuyas pérdidas se penalizan drásticamente. Un ideario que bien ejecutado es un cheque al portador, tanto por fútbol como por resultados, pero que mal desarrollado puede ser un castillo de naipes. La imagen ofrecida ante el Espanyol pone sobre la mesa el debate sobre el nuevo ideario, y cuatro entrenadores, Patxi Salinas, Julio Álvarez-Buylla, Moncho Carnero y José Luis Mosquera, lo analizan para La Voz.

¿Funciona la idea de Unzué para el Celta?

«É un modelo que vén da escola Barcelona, pero con diferenzas porque por exemplo no Celta busca moito a iniciación, pero despois hai un problema tremendo na creación, algo que non había con Berizzo. E a finalización vai moi a empurróns», expone Mosquera, que considera que el gran problema de los célticos es que «agora mesmo desconfían deles mesmos». Para Patxi Salinas el mejor ejemplo de que la idea no está cuajando está en los goles encajados. «Son demasiados. Es bueno atacar bien, pero es mejor defender mejor. Yo apuntalaría un poco mejor el sistema defensivo. El míster tiene un concepto muy claro de un sistema de juego tremendamente ofensivo con jugadores muy abiertos, muy profundos, un poco lo que venían haciendo en el Barça, pero es muy complicado hacer ese juego siendo otro equipo. Tienes que tener el balón el 80 % del partido sabiendo que vas a marcar muchos goles, pero defender en tanta amplitud y tan largos es muy complicado porque se dan situaciones de dos para dos, tres para dos, y eso es muy difícil de parar». Julio Álvarez-Buylla detectó en Cornellá «muy poca profundidad y la circulación lenta», pero sostiene que es muy precipitado preocuparse. «Es injusto que en cuatro partidos que no han estado afortunados se juzgue y se cuestione todo».

¿Dónde radican los grandes problemas?

Salir con el balón jugado desde muy atrás obliga a una precisión enorme en el pase y a tener jugadores que sean capaces de romper líneas con sus entregas o con su movilidad. En estos primeros partidos el Celta solo lo logró por momentos. «Hai cousas que a min non me gustan, como a posición retrasada de Lobotka, que mesmo estaba por detrás dos centrais, algo que xa fixera Luis Enrique con Oubiña. Penso que perdes un xogador e avanzar dez metros con el. Tes o balón aí, pero non lle dás para adiante. Se os dous mediocentros deles collen aos teus dous interiores, non tes saída de balón, e calquera despiste penalízate», razona Moncho Carnero, que ve ese modelo válido si es el contrario el que tiene que arriesgar. Además, el técnico detecta falta de agresividad y de presión en el equipo. «As posesións son moi longas, pero inútiles». Con él coincide Mosquera, que destaca que el modelo de Unzué exige «xogadores que teñan o balón, como Jozabed ou Lobotka, pero para iso tes que ter unha precisión, unha calidade, un dominio, que ten que ser brutal. Se decides ter a pelota moito tempo, ese movemento de balón ten que ir moitísimo máis rápido e sobre todo xogando moito co ancho do campo porque o equipo contrario está repregado».

¿El beneficio compensa el riesgo?

«Compensa se sae ben, se o mediocentro é capaz de buscar unha posición clara detrás dos dous puntas deles, controla o balón, rompe unha liña e deixa descartados a dous xogadores, pero ese sistema cun equipo que está atrás e non te presiona, como foi o Espanyol, non dá beneficios», razona Carnero. Para Salinas, lo normal es que Unzué confíe en un modelo con el que siempre ha trabajado, pero entiende que «puede darle tres o cuatro pinceladas a ciertas cosas. Por ejemplo, en zonas de seguridad yo no puedo tener tanta debilidad defensiva», insiste. La sensación que percibe Mosquera es de un Celta «con dúbidas no inicio do xogo e de feito en Cornellá producíronse erros en xente que non acostumaba a telos», pero también tiene claro que «o Celta ten unha capacidade para reformularse que non teñen outros equipos», y el Tucu es la encarnación. Para Buylla la respuesta a si Unzué debe insistir en su idea está en el equilibrio. «El Celta es el estilo con el que ha jugado en los últimos años, se ha basado en salida de balón desde atrás, está acostumbrado, luego en función de los gustos, hay técnicos que arriesgan más o buscan alternativas. El Celta nos tenía habituados a presión en campo contrario y a robar cerca de la portería rival, poniendo en aprietos al contrario».

¿El Celta cuenta con futbolistas válidos para ese modelo?

Importar el ideario del Barça al Celta conlleva problemas porque las prestaciones de los celestes no son las de los blaugrana. «Tienes que tener un perfil de centrales con salida buena de balón, con buen pase, centrocampistas que reciban muy bien de espaldas y que salgan bien del uno contra uno, y no lo tienen todos los equipos. Hay jugadores que como centrales a lo mejor no se sienten a gusto tan desarropados y con tanto espacio a sus espaldas», subraya Salinas, que cree que «por mucho que tú creas en un sistema, si no ganas es muy complicado que el futbolista asuma». Carnero concuerda. «Este tipo de fútbol require xogadores tecnicamente ben dotados, rápidos, os centrais teñen que ser dous xogadores veloces, e aquí non destacan por iso. Obviamente, respecto a idea, pero paréceme un pouco arriscada». En el aspecto psicológico, Álvarez-Buylla apunta la idea de que «las victorias refuerzan conceptos, la idea de juego, sobre todo cuando hay un cambio sustancial, siempre ayudan. Pero a estos jugadores no creo que les afecten estos reveses, son futbolistas acostumbrados a la victoria y a la derrota».

 

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