Capaces de lo mejor y lo peor

El Celta deleitó por momentos con su fútbol y logró ventaja, pero pagó muy caros sus errores


VIGO / LA VOZ

Se cumplió en gran parte en el partido de ayer lo que muchos esperaban. Un Celta que dio una de cal y otra de arena. Dominando, desarrollando el llamado fútbol de salón que pretende Unzué y que la afición celeste aplaude y disfruta, pero pecando también de los errores que muchos temían. De los que cuestan caros y te llevan a ser sentenciado cuando parecías a punto de decantar el partido de tu lado. Le pasó a los vigueses por dos veces en las que la Real igualó el choque después de verse en desventaja, y luego llegó un inoportuno y dudoso penalti que deja a cero el casillero de los de Unzué tras la primera jornada.

Once

Los esperados. No hubo sorpresas en el once. Aunque Unzué había insistido en que los elegidos frente a la Roma no tenían que ser necesariamente los que formaran su primer equipo titular oficial, sí lo fueron con la única excepción -obligada- del lesionado Guidetti. Le relevó el bigoleador Maxi. Un Sergio que no tuvo su día se puso bajo palos, con Fontás y Cabral como pareja de centrales; Jonny y Hugo en los laterales; Jozabed, Wass y Radoja en el centro del campo y Aspas y Pione Sisto junto con el delantero uruguayo en ataque. A día de hoy, y con el Tucu poniéndose a punto, el once tipo de Unzué. Costas y Pape fueron los descartes. 

Desarrollo

Fieles a una idea con tantos pros como contras. Unzué ha dejado claro a los jugadores qué quiere de ellos. La salida con el balón jugado es innegociable y funciona como el punto de partida de un fútbol vistoso, combinativo, con fluidez en el juego y toque. Pero los fallos se pagan excesivamente caros y eso fue lo que le ocurrió a un Celta que perdonó en demasía y que vio convertidos en gol todos sus errores, empezando por el de Sergio, que concede un balón al rival y ve cómo acaba en el fondo de su portería. Pese a ese fallo clamoroso, el equipo insistió en su idea, demostrando que no está dispuesto a desistir de ella aunque el resultado no acompañe.

El movimiento de banquillo no dio resultado

 El Celta empeoró con los cambios. Jozabed había sido de los mejores del partido, pero el esfuerzo y el calor le pasaron factura y fue sustituido, lo mismo que Maxi Gómez por el Tucu en el inicio del segundo tiempo. El Celta no supo gestionar la ventaja, que los vascos neutralizaron por dos veces hasta acabar adelantándose.

Un esquema variable

El sistema del Celta respondió la mayor parte del tiempo al esquema 4-3-3, pero con matices. A la hora de defender se pasaban momentáneamente al 4-4-2, con Iago Aspas por dentro y Daniel Wass colocado en banda. Además, en el último tramo Unzué optó por el 4-1-4-1, tal y como él mismo desgranó a la conclusión del encuentro.

Lo mejor y lo peor

Debutante bigoleador, resultado y tres tarjetas

En lo positivo más allá del buen juego desplegado que permitió a los celestes mostrarse superiores, destacan los dos goles de Maxi Gómez en su debut en la Liga española, pero que no se tradujo en puntos. En el debe, más allá del resultado y del hecho de haber dejado escapar una ventaja en el marcador por dos ocasiones, las dificultades en defensa y el hecho de que los dos laterales celestes, Hugo Mallo y Jonny, vieran tarjeta amarilla en la primera jornada. Junto con los dos canteranos Mateu Lahoz también amonestó al propio Maxi Gómez.

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