Carlos Mouriño, presidente del Celta: «No nos vamos, nos echan»

Mouriño anuncia su decisión de llevarse al Celta de Vigo ante la imposibilidad de comprar Balaídos o construir otro campo en el municipio, y Mos es el concello mejor colocado para un nuevo estadio


VIGO / LA VOZ

Lo que comenzó como un órdago está a un solo paso de convertirse en realidad. El Celta se va de su ciudad. Lo anunció el presidente, Carlos Mouriño: «Hemos tomado la determinación de marcharnos de Vigo». «No nos marchamos, nos echan, no hay retorno», añadió en su comparecencia ante los medios del club. Argumenta que lleva ocho años recibiendo negativas a todos sus proyectos por parte del Concello y acusó al alcalde, Abel Caballero, de sacar a la luz que le propondría una concesión administrativa cuando el propio Mouriño ya había expresado su rechazo a tal iniciativa. La única manera de seguir en Vigo sería comprando Balaídos o contando con una licencia para construir un campo nuevo.

En su ofensiva, el presidente del Celta da cifras. El estadio costaría 50 millones y la ciudad deportiva 20. Las dos instalaciones deben construirse en el mismo espacio: «Queremos el pack completo». La idea sería un complejo de ocio, deporte y cultura. Un proyecto que bajo el prisma del accionista mayoritario debe ser el motor económico del Celta del futuro. Mouriño confirmó que ya barajan algunos escenarios, aunque sin dar datos. Mos, que está encantado con la posibilidad, sigue siendo el mejor colocado.

Con respecto a la financiación, dejó la puerta abierta a asumir el coste si fuese necesario. «Tenemos experiencia con la consecución de la sede. El edificio de la calle Príncipe va a ser rentable y creemos que todo lo que hagamos va a ser rentable, pero si en ocasiones de muchas dificultades hubo que usar recursos externos (adelantó en su día 8,1 millones), se usaron. Ese no es el problema». No habló de plazos.

La «decisión irreversible» llega, según el presidente, después de años de negativas y porque el Concello de Vigo no está dispuesto a dejar crecer al Celta. «El proyecto se tambalea, no tiene un futuro sólido. No más silencios cómplices ni de esperanza».

La frase sirvió de arranque para acusar a Caballero de intentar manipular a la opinión pública filtrando una opción -la concesión administrativa por 50 años- que previamente y con testigos ya había sido descartada por Mouriño. «¿Manipulación?, ¿Desinformación?», se preguntó, mientras invitaba al regidor a una comparecencia pública de ambos para explicar a la ciudadanía toda la verdad sobre el asunto. «Pido al alcalde -dijo- que exponga los motivos que le di para rechazar la propuesta. Le dimos la negativa argumentando por qué era imposible la aceptación de la propuesta».

También acusó de injerencia a la primera autoridad municipal. «No le diré cómo va a llevar el Concello, que no me diga cómo llevar el Celta. ¿Por qué ese empeño en no dejarnos crecer? Si el crecimiento del Celta no es en Vigo con usted, será fuera sin usted», le espetó.

El presidente sacó toda su artillería en el asunto de la reforma del estadio, cuyo resultado dista mucho de la pretensión inicial del consejo de administración. Y se refirió a que el club perdió la gestión del bar y una tienda en los bajos de Tribuna que antes tenía.

Entiende que su única salida pasa por marcharse del municipio, aunque el club precisó que mantendrá la denominación de RC Celta de Vigo y que su sede estará en la calle Príncipe.

El incierto futuro de un recinto en obras por 30 millones

El futuro de Balaídos se carga de incógnitas. Aunque el nuevo estadio se construya, el Celta podrá seguir como inquilino hasta el 2034, fecha en la que se extingue el convenio firmado en el 2009. Entonces debería estar acabada una reforma por 30 millones.

La relación Celta-Concello

Las posturas están más enfrentadas que nunca, con Mouriño y Caballero enfrentados. Ayer quedó enterrado cualquier punto de consenso. O venta, que por ley es imposible, o salida del Celta hacia otro municipio, lo que parece la opción más probable. La tercera vía ya no existe.

Pasos hacia otro estadio

El Celta debe encontrar primero terrenos (existen varias alternativas), después cerrar el acuerdo, realizar la burocracia previa y comenzar las obras. Un proceso que puede demorarse.

Financiación

Mouriño dio a entender que la fórmula que le permitiese levantar otro estadio podría ser parecida a la futura explotación del edificio del Mercantil que albergará la sede en Vigo. También dejó la puerta abierta con sus palabras a una inversión del propio presidente, como hizo en su día para atender el día a día del club cuando las arcas estaban vacías.

La reforma actual

Nada indica que se puedan paralizar las obras. Pero los dos fondos del estadio siguen sin financiación y esta situación en absoluto va a ayudar a encontrar apoyos financieros externos. Tribuna ya está acabada, aunque con muchas carencias.

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