Madurez, los goles de Borja Iglesias, el equilibrio y la falta de presión, claves de un Celta B imparable
04 abr 2017 . Actualizado a las 09:52 h.El Celta B asaltó el liderato del grupo primero de Segunda B el domingo en León. Después de una remontada espectacular para dar caza a Santander y Leonesa, los dos grandes del grupo que marcaron el paso desde el principio. Ahora le quedan seis jornadas por delante para certificar la primera posición.
Goleador
El factor Borja Iglesias. Pocos futbolistas son tan determinantes para un equipo. No solo por sus 25 goles, sino por su incidencia en el juego. Borja Iglesias es capaz de jugar de espaldas, de acelerar el contragolpe, de rematar e incluso de asistir. Esta temporada el compostelano está batiendo todos los registros imaginables.
Plantilla
El punto de experiencia necesario. En las últimas temporadas el segundo equipo celeste había pagado la apuesta por la juventud, por jugadores recién salidos de juveniles. Este curso se ha mantenido la base de años anteriores, pero con un año más de experiencia, y los fichajes han aportado un punto de madurez que el equipo ha notado en el campo. También la apuesta de Borja Fernández e Iglesias por quedarse pese a tener ofertas de superior categoría.
Once estable
Ocho habituales y tres rotaciones. El once tipo del Celta B se puede recitar casi de memoria. El cuarteto defensivo con Kevin, Riera, Alende y Samu es un clásico, igual que Borja Fernández y Gus Ledes en la sala de máquinas y Hicham y Borja Iglesias en ataque. El baile se ha circunscrito a la portería (Iván Villar-Néstor) y al centro del campo con Brais, Mera y Juan Hernández repartiéndose las rotaciones. Joao también tiene su cuota.
Dirección
El sello de Alejandro Menéndez. Desde su regreso al banquillo del filial, el asturiano ha superado todos los retos. Primero salvó al equipo con holgura y esta temporada está batiendo récords. Además,él ha dado al equipo una idea de juego y un sello característico: equilibrio, ambición y mucha pegada.
Personalidad
Un filial que no se amilana. Ha ganado en Santander y el Reino de León, ha sido capaz de vencer en inferioridad numérica y de firmar un buen número de remontadas, especialmente en las últimas fechas. Han desterrado el tópico de que los filiales son imprevisibles. Todo lo contrario, el Celta B actual parece de lo más fiable.
Regularidad
Desde el principio en la lucha por el play off. La temporada comenzó con dos empates, pero desde la tercera jornada el equipo comenzó a coleccionar victorias hasta llegar a 22. Solo en una ocasión perdió dos partidos consecutivos, en Ponferrada y con la Leonesa en Barreiro, la única cita en la que ha caído hasta la fecha como local. En la actualidad encadena la mejor serie de la temporada con seis victorias consecutivas. Nadie en los otros grupos se asoma a sus 71 puntos.
Defensa
Pocas concesiones atrás. En los últimos años uno de los grandes problemas del filial era su facilidad para encajar, algo que Menéndez cortó de raíz. Solo el Caudal ha sido capaz de marcarle tres goles en un partido. Mutilvera y Burgos, dos. En 13 partidos han dejado la portería a cero. En total 23 goles en contra (0,7 por partido).
Estilo
Combinar sin renunciar a la contra. Como el primer equipo, el Celta B quiere el balón y el control de los partidos con jugadores de buen pie como Gus Ledes, Borja Fernández o Brais Méndez, pero tampoco tiene inconveniente en replegarse y salir a la contra. Es, por encima de todo, un equipo muy intenso. Con un ritmo alto que termina por desgastar al rival.
Sin presión
El play off no entraba en la hoja de ruta. El objetivo era la salvación sin apuros y formar jugadores, pero los 45 puntos preceptivos hace tiempo que han quedado atrás. Casi de repente el filial se vio con un escenario novedoso, pero nunca ha notado la presión. Tampoco cuando la posibilidad de luchar por el ascenso, incluso como campeón de grupo, se ha hecho real.
El club
Una apuesta decidida. Aunque no era un objetivo, llevar al filial a Segunda División es una vieja aspiración, confesada, del presidente Mouriño. En su día rehusaron invertir en una franquicia en Estados Unidos para apostar por el segundo equipo y dos años después la idea puede dar sus frutos.