El Celta, con tres cambios en el once, visita al Atlético con la premisa de mantener el pulso europeo
12 feb 2017 . Actualizado a las 18:47 h.Podría parecer una final de consolación, pero es un partido de necesidades, además de un buen día para pasar página. Atlético de Madrid y Celta llegan a la cita del Vicente Calderón después de caer eliminados en la semifinal de Copa del Rey pero con sensaciones muy distintas. Los colchoneros apretando al límite al Barcelona y los vigueses tras recibir uno de los mazazos más grandes de los últimos tiempos en Mendizorrotza.
La terapia de grupo ha sido el hilo conductor de los dos últimos días en Vigo y en teoría la mente de los celestes ha quedado limpia, pero aspectos así solo se demuestran con hechos que van más allá del resultado. Aunque el Atlético haya bajado un peldaño en cuanto a regularidad, nadie puede reclamarle al Celta una machada en el Calderón, pero sí recuperar las constantes vitales y plantearle una batalla frontal a los rojiblancos. Más aun, cuando se necesitan puntos para evitar desengancharse del tren europeo y después de una semana parado en Liga tras la polémica suspensión por el temporal.
Por eso las rotaciones serán medidas y matizadas en el cuadro vigués. Una en el centro del campo con la incorporación de Jozabed, y dos en el ataque con Guidetti y Pione Sisto, lo que llevará a Iago Aspas a comenzar en la banda derecha. Llama la atención que el Toto no piense en realizar ningún cambio en la zona defensiva, lo que confirma que tiene claro cuál es su cuarteto de máxima confianza.
El plan de partido pasa por igualar la fortaleza de los colchoneros en el centro del campo, en evitar que su movilidad en ataque encuentre grietas y por estar certeros en el manejo del balón en campo contrario, tanto para acertar como para evitar que los locales monten una contra. El Atlético, que en la primera vuelta superó a los vigueses en un segundo tiempo pletórico, necesita acelerar en la Liga para alcanzar la tercera plaza, que evita el paso por una previa de Champions que ha dado más de un disgusto y en donde se ponen muchos millones de euros en juego.
En clave colchonera es un partido para que Simeone ratifique que dio con la tecla y que el giro al 4-3-3 puede estar en camino. Frente al Barcelona el descaro estuvo a punto de reportarle grandes dividendos y el Celta se presenta como un nuevo ensayo. En un partido en donde no valen las lamentaciones sino los puntos para ambos.
Jozabed apunta a novedad en el once celeste
Jozabed Sánchez, uno de los dos fichajes de invierno del conjunto vigués, puede ser la gran novedad en el once que esta noche saque el cuadro vigués ante el Atlético de Madrid. Con un mes en Vigo, el sevillano ya había sido titular en Anoeta y tuvo algún minuto en la vuelta copera con el Real Madrid y en el partido de Butarque, pero en esta ocasión, con un once mucho más parecido a la primera unidad del Toto, tendrá un sitio en detrimento de Marcelo Díaz y Daniel Wass, dos de los clásicos en el trivote de medio campo, aunque el danés ha estado desplazado en los últimos tiempos a la banda derecha.
La posición de Jozabed será la de enganche en el trivote, por delante de la pareja que forman Radoja y Tucu Hernández. Tendrá que buscar el último pase con Guidetti (Berizzo le considera un valor muy aprovechable par el último pase) y ayudar a tapar la salida de balón del cuadro rival, aspecto clave para ganar la batalla por la posesión de balón.
Como jugador del Rayo, se ha medido al Atlético de Madrid en cuatro ocasiones con un empate y tres derrotas. Hoy le tocará cambiar la dinámica en el Calderón vestido de celeste.
Cedido por el Fulham, repite siempre que su gran objetivo es que el Celta utilice la opción de compra para quedarse en LaLiga y hoy parece un buen rival y un escenario de fuste para demostrarlo con hechos.