«No es forma de devolvernos el apoyo»

m. v. f. VIGO / LA VOZ

GRADA DE RÍO

M.MORALEJO

Los aficionados del Celta formaron ayer colas para renovar sus abonos en un ambiente de malestar

11 jun 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Todavía con el disgusto por la subida de los abonos, y pese a él, un buen puñado de celtistas hacían cola desde antes de la apertura de las taquillas en el primer día de campaña para renovar o darse de alta como socios del Celta para la temporada 2016/2017. El incremento en la cuantía de los carnés y el perjuicio más acentuado para los aficionados de la antigua Preferencia eran los temas más comentados.

«El apoyo que el celtismo dio al equipo en los últimos años no se corresponde con esto. No es forma de devolvérnoslo», lamentaba mientras guardaba fila Alejandro Palmeiro, de 28 años. En su caso, llegó a plantearse no renovar y finalmente decidió pasar de Río Bajo a Marcador para aminorar costes. «Estos precios no son acorde con lo que la gente gana en Vigo. Es demasiado, y más cuando va a ser el mejor año a nivel económico de un club que presume de estar saneado», añadía.

El atractivo de la clasificación europea -todos los consultados iban a optar por el abono para las tres competiciones- es un reclamo que no pasa inadvertido para el celtismo. Y creen que el club ha querido «aprovecharse» de ello, en palabras de Mercedes Simón, de 54 años. «Nos obligan a sacrificarnos. Yo vengo con mi hijo y por él tenía que renovar sí o sí. Podían tener un detalle con esa gente que estuvimos ahí en esos años en que en Balaídos éramos 3.000», reflexionaba con amargura.

Muchos de los que guardaban cola se beneficiaban de algún descuento que les hará más llevadera la subida, como el grupo de amigas formado por Marta, Laura, María y Blanca, de entre 18 y 21 años. «Nos gusta mucho el Celta como para no seguir. Aunque seamos sub-25, el cambio se nota. No ayuda a que la gente se anime, sobre todo para las nuevas altas», decía una de ellas.

Cati Darrocha, de 24 años, se disponía a renovar en Tribuna. «Es una burrada. Yo tengo trabajo y me lo puedo permitir, pero cuánta gente habrá que no pueda gastarse estas cantidades prohibitivas ni aunque financie», se preguntaba.

A su lado, Humberto Albino García presumía de sus 52 años de socio, sus casi 83 de vida y su número 217 de carné. «Estuve muchos años en Segunda y seguiré, y eso que hace dos que no vengo aquí, al campo. Pero esto es un desastre». Y lo justificaba no solo en el importe de los abonos -«como soy accionista y mayor me toca menos; otros pagan pero bien», admitía- sino en la gestión del club en su conjunto. «No dan facilidades para nada, ni para renovar una vez que estás aquí, que nos van a tener en la cola toda la mañana. Ahora con los de márketing o cómo se llame quieren resolver el panorama y al final es peor, no arreglan nada».

Las obras del campo eran otro tema latente y otro argumento contra la decisión del club. «Cuando empiece la temporada, va a seguir en obras. Si la reformas no están terminadas, no se va a ofrecer al 100 % el servicio que se nos está cobrando. Van a seguir las incomodidades», advertía Hugo Rodríguez, de 28 años, otro de los que barajaban mientras hacían cola un posible cambio de grada.

Había quien esperaba sin saber muy bien cuánto iba a tener que pagar. Y se lo soplaba la compañera de fila. «¿425? Entonces no. Venía con la intención de seguir de socio, pero somos cuatro así que imagínate. Si es así, mejor me quedo en casa», comentaba sorprendido el aficionado.

En el caso de Eugenio Alonso, de 64 años, esgrimía dos motivos de peso para renovar su abono. «Estuve muchos años embarcado sin poder disfrutar del equipo. Ahora que estoy jubilado no me quiero perder esta vuelta a Europa, sobre todo porque es con mi nieto, que es el que más disfruta». Además, esperaba la subida porque «después de tres años estabilizados, tocaba».

Entre los más comprensivos, Jesús Mota, socio veterano. «La gente está molesta, pero se están haciendo cambios, en el estadio y con la vuelta a Europa, y eso alguien tiene que pagarlo y es el que compra las cosas», zanjaba. Incluso había algún valiente dispuesto a darse de alta, como Marco. «A base de venir con carnés prestados, me enganché. Y como es mi último año de sub-25 y el de la vuelta a Europa, tengo que aprovechar que me sale más barato».

 

El 81 % de los lectores de «Grada de Río» rechazan la campaña

La web de La Voz dedicada al Celta, Grada de Río, realizó ayer una encuesta en su perfil de Twitter sobre la campaña de abonados lanzada por el Celta. Abierta durante 24 horas, obtuvo más de 300 votos, con un 81 % de los participantes optando por el «no» como respuesta la pregunta «¿Estáis conformes con la campaña de abonados?».

Muchos fueron los aficionados que aparte de votar dejaron su opinión tanto en el Twitter como en Facebook. «Luego se preguntan por qué es uno de los estadios con menor afluencia de público de media. Ahí está la respuesta», valoraba Carlos. «Una locura, un estadio pésimo, en obras y que tardas quince minutos en salir del campo», decía Miguel.