El sueco ya es el segundo máximo goleador del Celta, al que se ha adaptado tras un difícil inicio
22 feb 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Once goles entre Liga y Copa ha firmado John Guidetti. La mejor carta de presentación para convertirse en titularísimo del Celta después de un duro comienzo con el banquillo como punto de destino. El sueco se estrenó por la puerta grande marcando al Barcelona en el ya célebre 4-1 de la primera vuelta en Balaídos, pero luego pasó por una etapa en blanco hasta que el volcán entró de nuevo en erupción, cuando comenzó la Copa y se reencontró con el gol en el primer partido de Almería. Desde ahí todo fue rodado, hasta el punto de finalizar siendo el goleador celeste de la Copa con cinco dianas y de marcar ya seis en el torneo regular.
«Fui paciente, supe esperar mi oportunidad en un equipo en donde estoy rodeado de excelentes jugadores», comentó Guidetti después del partido con el Éibar, ante el que anotó su tercer doblete de la temporada. Y había hecho lo propio ante el Levante en Liga y con el Cádiz de Segunda B en el torneo del ko.
Pero los goles, más allá de su efectividad de cara a la clasificación del Celta -el único tanto que no dio réditos fue el penalti del Camp Nou- han cargado de confianza al sueco, que además, ha aprendido la lección para adaptarse al sistema de juego de este Celta. Sabe que el nueve tiene que ser el primero en presionar la salida de balón del contrario y que debe buscar desmarques de ruptura para jugar con los demás futbolistas del frente de ataque. Destaca poderosamente la excelente asociación que ha logrado con Iago Aspas, el jugador que le cerraba el paso hasta diciembre. Porque aunque su presencia desplaza al moañés a la banda, es desde esa posición en donde tiene más oportunidades de sorprender a los rivales.
Todo, después de adquirir un punto de forma física del que carecía cuando llegó al Celta después de haber disputado la Europa sub-21 con Suecia, lo que le impidió comenzar al mismo tiempo que sus compañeros y que le pudo pasar factura en clave de cansancio durante el primer tercio liguero.
De todos sus goles, el conseguido en el Calderón en el pase copero ha sido el más bonito, con un virulento disparo desde tres cuartos de campo al que no pudo llegar Moyá. El resto han sido mucho más de nueve característico, de jugador que se sabe fabricar los espacios y que sobre todo es un rematador. También ha demostrado durante su primer semestre en el Celta que es un jugador que sabe jugar con el cuerpo, sacando producto de su envergadura para ganar la posición y perfilarse de la mejor manera de cara al arco contrario.
A mayores está su personalidad, que ha conectado de la mejor manera con el celtismo, que lo adoptó como uno de los preferidos mucho antes de que estallara en la cancha.
Con 13 partidos de Liga por delante, Guidetti ya está solo a tres goles de los que consiguió con el Celtic en la Premier escocesa la pasada temporada, aunque un poco lejos de la veintena que marca su tope jugando en la Primera holandesa con el Feyenoord. Es su tope hasta el momento, porque en el equipo promesas del Manchester City también firmó la misma cantidad.
El cambio radical de panorama en el Celta tiene un premio añadido para Guidetti, el billete para la Eurocopa con su selección. Sus números y su rendimiento le colocan como el segundo delantero sueco tan solo por detrás del intocable Ibrahimovic.