El chileno ofreció un recital futbolístico en una noche en la que Radoja hizo gala de su calidad
08 ene 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Fabián Orellana se ha convertido en la tabla de salvación del Celta. Por calidad, por garra, por empuje. Por no arrugarse ante los grandes y por tirar del carro ante los humildes. En clave celeste todo pasa por él. En Cádiz fue el chileno el que dio aliento al equipo cuando el conjunto gaditano decidió presionar y probar fortuna, suya fue la asistencia para el primer gol y suyo fue el trabajo mayúsculo tanto defensivo como ofensivo que alimentó a su equipo. No obtuvo el favor del gol, pero tampoco lo necesitó. Su fútbol colecciona elogios sin necesidad del premio gordo.
La figura
El hombre que lo hizo todo. Situado como enganche, Fabián Orellana fue el hombre clave del primer acto. Ante las dificultades del equipo para mandar en el centro del campo, el chileno se afanó en bajar a recibir más atrás e incluso en sacar el balón. Se pegó más de una carrera para recuperar y aliviar la presión asfixiante que propuso el Cádiz, y gracias a su juego el Celta fue adquiriendo el control del balón. Justo lo que necesitaba para quitar la fe a un rival que quería recordar sus días de gloria, pero que no logró saltar la muralla de la diferencia de calidad entre las dos plantillas. Tras la marcha de Orellana del terreno de juego a los celestes les costó más controlar el partido, si bien con la irrupción de Radoja y los goles de Guidetti el camino quedó despejado.
La portería
Buena respuesta de Rubén. Rubén Blanco necesitaba recobrar la confianza, y aunque el Cádiz no le metió en demasiados apuros, el de Mos respondió en cuanto examen le planteó. Intervino con contundencia en los disparos gaditanos y se mostró seguro bajo palos. Justo lo que necesita.
La defensa
Caras y cruces. Jonny y Planas en los laterales y Cabral y Sergi Gómez como centrales fueron la defensa elegida por Berizzo para la ida copera. Los centrales tuvieron una noche tranquila y Jonny, sin estar en su mejor momento, sacó metros a su atacante en las carreras. Sin embargo, Carles Planas sufrió lo suyo con las embestidas de Salvi por el costado. Al lateral le falta una marcha más, aunque el número de efectivos disponibles en la plantilla sigue jugando a su favor. En el segundo acto, con la salida de Cabral y la entrada de Hugo Mallo al terreno de juego, el de Marín hizo las veces de central, mientras que Jonny se animaba cada vez más por la banda. Su esfuerzo a la hora de subir tuvo el premio del segundo gol. El primero del zaguero en el primer equipo.
El doble pivote
Todo a la contención. Berizzo quiso probar con Borja Fernández y Radoja en el doble pivote y la apuesta reflejó dos caras bien distintas. Mientras el Cádiz presionó, la dupla celeste no consiguió imponer su jerarquía. Borja Fernández hizo las veces de Augusto optando siempre por el camino más sencillo, con constantes pases atrás y sin arriesgarse lo más mínimo en la salida del balón. A Radoja, mientras tanto, le tocaba explorar un perfil más creativo que en el primer acto se le resistió.
Radoja
Un paso adelante. Una vez que la presión asfixiante del Cádiz se disipó, Radoja sacó a relucir su vena más ofensiva. Tanto, que por momentos caía a la banda y hacía las veces de interior habilitando centros para sus compañeros y encarando a los rivales sin temor alguno. El serbio fue de lo mejor del Celta en la segunda mitad, una buena noticia para un equipo que necesita con urgencia que el centrocampista se arme de confianza y minutos puesto que parte del futuro del equipo pasa por sus botas. Sus centros a Guidetti y Drazic bien merecían un gol.
Las bandas
Momentos puntuales. La Copa está siendo un oasis en el que los menos utilizados están teniendo oportunidades, como es el caso de Madinda y Drazic, dos futbolistas que hasta ahora no se han ganado un hueco en la Liga. Ambos dejaron destellos de calidad, pero no fueron determinantes frente a un rival de Segunda B. En el caso del serbio, no atinó a rematar una gran jugada de Radoja que pedía gol, mientras que el gabonés fue de menos a más, con una brillante actuación en una jugada sin premio que confeccionó junto a Orellana y Guidetti, pero sin reivindicarse como un hombre determinante. La entrada de Señé en el segundo acto pasó con más pena que gloria.
Guidetti
El bigoleador de la noche. Si alguien necesitaba una buena actuación en el Carranza ese era Guideti, falto de minutos y confianza en Liga. Frente al Cádiz fue protagonista por sus goles y porque se mostró tenaz en todo momento, si bien al tramo final del partido llegó muy apurado físicamente, acusando la falta de continuidad en el campeonato liguero. El sueco dejó momentos de clarividencia ofensiva y sobre todo de hambre de gol, si bien todavía sigue lejos de la vida que Iago Aspas aporta al equipo. En todo caso, sus goles de ayer son una buena noticia para el delantero y para el equipo.