vigo / la voz

El Celta superó con nota el examen de la jornada de ayer. Jugando toda la segunda parte con un hombre menos fue capaz de llevarse la victoria, de acumular muchas más oportunidades que el Espanyol y de mantener la portería a cero justo en el día en el que la defensa celeste presentaba más novedades. La probatura de Eduardo Berizzo recolocando a sus hombres fue del todo exitosa y los celestes demostraron que cuando el esfuerzo y la solidaridad toman el mando, son difíciles de batir. Porque si por algo destacó ayer el equipo fue por jugar más que nunca como equipo y por hacer un derroche de energía loable. El gran día de Sergio Álvarez también ayudó.

el rompecabezas

Una defensa recompuesta

Eduardo Berizzo tenía ante sí el reto de confeccionar una defensa sólida y sin fisuras mezclando un central nato, un lateral derecho reconvertido a central, un centrocampista defendiendo en el costado derecho y un lateral zurdo que no es titular habitual. El experimento, a priori, parecía arriesgado, sin embargo 94 minutos de concentración plena y trabajo a destajo demostraron que era más que válido. En parte, porque el técnico decidió tomar precauciones y cada vez que los de Sergio González se hacían con el cuero, Augusto Fernández retrocedía metros, se incrustaba entre los centrales dejando paso así a un dibujo 5-4-1 que funcionó a la perfección. Y en la segunda mitad, cuando el Toto agitó el árbol, Borja Fernández colaboró en la tarea defensiva, igual que la práctica totalidad del equipo, que no escatimó esfuerzo en una tarde de fútbol más colectivo que nunca. Porque solo el trabajo grupal fue capaz de compensar el jugar con uno menos la segunda mitad.

el nuevo central

El regreso de Mallo

Caicedo aventaja a Hugo Mallo en once centímetros de altura. Sin embargo, el de Marín, con la colaboración constante de sus compañeros de zaga, fue capaz de frenar al espigado atacante, que se marchó de Balaídos sin ejecutar un solo disparo. Igual que a Gerard y Mamadou, a los que también acompañó cuando los catalanes intentaban internarse en los dominios de Sergio. Mallo compensó con trabajo y ayudas la falta de estatura y cuando el balón volaba alto, era Cabral el que tomaba cartas.

el lateral

Wass, enorme en la derecha

A Daniel Wass también le tocó recordar tiempos pretéritos. Se vistió de lateral derecho cumpliendo como si llevara toda la temporada jugando allí. El 4-4-2 planteado por Sergio no le anclaba especialmente a la banda en tareas defensivas, pero el danés sí se guiaba por la línea de cal cada vez que se sumaba al ataque, algo que hizo muy a menudo. Al fin y al cabo, su vocación ofensiva es innata, y cuando se le presentó la oportunidad, avanzó metros. Suyo fue el perfecto centro que puso para Bongonda rebasada la media hora y que el belga remató fuera de la portería. Fue generoso en el esfuerzo durante todo el partido.

el tercer central

Augusto, el comodín

Augusto Fernández llegó al Celta como extremo, se ha afianzado como mediocentro, y entiende como nadie las tareas defensivas. Ayer ejerció como tercer central cuando el Espanyol atacó, y lo hizo a la perfección. Poniendo una intensidad brutal a su presión y a su juego, lo que permitió al Celta desbaratar más de un acercamiento barcelonés y aportar contundencia a la zaga. Sus ayudas fueron permanentes y clave y además dio vida al equipo en la salida de balón. La entrada de Borja Fernández en el segundo acto le ayudó.

análisis el esfuerzo coral obtiene la resompensa

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
5 votos
Comentarios

Una defensa de sobresaliente