Berizzo culmina su evolución táctica al unir al doble pivote creativo un media punta por detrás del ariete
14 abr 2015 . Actualizado a las 16:05 h.La teoría de la evolución también es aplicable en el apartado táctico del Celta. La viene desarrollando Eduardo Berizzo desde el principio de Liga y encarada la recta final, el argentino parece haber dado con la idea que mejor se adapta al juego y al talento creativo que reúne el cuadro vigués en su plantilla. La apuesta del 4-2-1-3 con un doble pivote creativo y cuatro jugadores de ataque declarados puede parecer un punto suicida, pero está dando un resultado óptimo con independencia del estatus y el tipo de juego del rival que esté enfrente.
Partiendo del 4-3-3 primario, la con la que comenzó la Liga el cuadro vigués, dos movimientos de riesgo han llevado al equipo al que pudiera ser su trazo definitivo. El principio ha sido adelantar un par de metros la posición del media punta para colocarlo por detrás del nueve, y de paso, juntar mucho más al doble pivote, que ahora juega casi en línea, aunque con funciones dispares.
De los matices de la última versión táctica celeste habló Eduardo Berizzo en una de sus comparecencias: «El dibujo con el media punta más conectado con el nueve que con los dos pivotes nos ha dado resultado en la interpretación de Pablo Hernández y de Orellana. El equipo encontró con uno verticalidad y con el otro mucha presencia física», apuntando que su intención es darle continuidad a la idea siempre que sea posible: «si los partidos nos lo permiten, repetir la fórmula me parece adecuado, sobre todo porque la pareja de pivotes nos dota de mucho fútbol».
El Toto ha ido construyendo la idea por piezas. El mecano comenzó con motivo de la visita del Valencia, cuando Augusto y Krohn-Dehli se mezclaron por primera vez en el doble pivote y Orellana viajó al centro para acompañar a Charles. La diferencia residió en que el Celta jugó con defensa de cinco durante todo el primer tiempo (hasta la lesión de Hugo Mallo). La idea, ya con defensa de cuatro, se repitió ante el Córdoba. Ahí comenzó el declive de Nemanja Radoja como titular después de haberlo jugado casi todo.
«Me estoy sintiendo cómodo en ese puesto de pivote, el entrenador me está dando confianza en esa posición y yo siento que lo puedo hacer», comentó Augusto, el gran reconvertido, para certificar que el doble pivote estaba consolidado.
A la semana siguiente llegó una vuelta de tuerca a la idea en ataque pasando Nolito a jugar como media punta (en el segundo acto) en Anoeta ante la Real Sociedad. Frente al Atlético de Madrid la posición de media punta fue para Krohn-Dehli, que se movió con total libertad por todo el frente de ataque abasteciendo a los puntas.
Madurada la idea, Berizzo cerró el círculo con el 4-2-1-3 que ha exhibido en las últimas contiendas, con cuatro atacantes natos en el campo (Orellana, Santi Mina, Nolito y Larrivey) y seis jugadores de perfil creativo (incluyendo al doble pivote) en el once. La apuesta ha asentado en el papel de defensores a los laterales y obliga a los jugadores de banda a hacer trabajo defensivo para evitar que el rival tenga superioridad numérica cuando recupera el balón. A cambio, el equipo celeste se parte menos y el equilibrio entre líneas es mucho mayor. Y llega con más jugadores a la zona de remate, uno de los debes que le pasó factura en su día.
Más verticalidad
También ha cambiado verticalidad por menos juego de transición, porque la mayor zona de influencia del juego celeste ya no es la sala de máquinas, sino la media punta, en donde se crea el 34,7 % de las ocasiones creadas por el Celta, un equipo con tendencia a llevar su juego hasta el área rival.
Para desarrollar una idea tan osada como atractiva, el Celta necesita de un momento físico óptimo, y el equipo transmite a estas alturas que llega a un nivel semejante a como inició el campeonato. La primera piedra para intentar repetir el final de Liga del curso pasado, cuando de la mano de Luis Enrique sumaron 13 puntos en las siete últimas jornadas.