Berizzo, el héroe de Rancagua

Lorena García Calvo
lorena garcía calvo VIGO / LA VOZ

GRADA DE RÍO

El alcalde de Rancagua entregó a Berizzo las llaves de la ciudad y la medalla de la Santa Cruz de Triana.
El alcalde de Rancagua entregó a Berizzo las llaves de la ciudad y la medalla de la Santa Cruz de Triana. Christopher Bueno < / span>capodeprovincia.cl< / span>

El nuevo técnico del Celta deja atrás dos años en O'Higgins en los que fue un referente para la ciudad

02 jun 2014 . Actualizado a las 21:08 h.

Cuando Eduardo Berizzo decidió cambiar el celeste de O´Higgins por el del Celta de Vigo, Rancagua respiró. La ciudad chilena en la que tocó la gloria como entrenador había temido que el «Toto» les dejase para ir a la Universidad de Chile u otro equipo del país, y eso les dolía. Al fin y al cabo, el argentino se había convertido en poco más de dos años en uno de los suyos. En el hombre que dio a O´Higgins su primer título en 58 años de existencia, y en el entrenador que había revolucionado la filosofía de un club que siempre tendrá reservado un lugar de privilegio para el hoy entrenador del Celta.

El paso de Berizzo por O´Higgins se escribe en mayúsculas. Llegó en noviembre de 2011 para asumir las riendas de un club cuya ciudad late a su ritmo, pero que nunca había degustado las mieles de los grandes triunfos. Eso cambió con el Toto, que junto a su equipo de trabajo, revolucionó el club. Comenzó a mirar de puertas hacia dentro, repasó la cantera, completó el equipo con jugadores muy jóvenes y fue dando forma a un grupo con el que cada hincha se identificaba incondicionalmente. ¿El resultado? Un segundo puesto en la fase regular del torneo Apertura y el subcampeonato de la Copa Sudamericana. Dos hitos en la historia de Rancagua que engancharon todavía más a una afición que se encomendó en cuerpo y alma al argentino.

Ese sería solo el aperitivo de un equipo que en 2013 se coronó campeón del torneo 13/14 y que se alzó además con la Supercopa de Chile. La gran despedida de Berizzo.

Ese fue el último hito de un entrenador que el pasado mes de enero, tras lograr el campeonato, fue aclamado por una multitud en la Plaza de los Héroes, el lugar en el que ayuntamiento le entregó las llaves de la ciudad, y donde recibió, junto al resto del equipo y cuerpo técnico, la medalla de la Santa Cruz de Triana, una distinción reservada a unos pocos.

Esos honores, junto al cariño incondicional de la afición, fueron los únicos reconocimientos a los que Berizzo accedió, aunque no los únicos que se plantearon. El agradecimiento de la ciudad y los aficionados era tal con el argentino, que se multiplicaron las propuestas para honrarlo. Se planteó poner el nombre del técnico a la calle que da entrada al estadio de O´Higgins, e incluso el alcalde comenzó a consultar los trámites necesarios para llevarlo a cabo, pero el Toto se negó. Alegó que ya era más que feliz con el éxito logrado y que no se sentía merecedor de que en un lugar tan cargado de historia como es Rancagua, se le concediese tal honor. Lo mismo sucedió cuando propusieron hacerle una estatua. A Berizzo le bastaba con los títulos, y sobre todo con haber hecho feliz a una región con la que compartió momentos de inmensa felicidad, pero también instantes muy amargos.

El trago del accidente

En Rancagua, a una hora de Santiago de Chile, Eduardo Berizzo se convirtió en uno más. Y como uno más sufrió cuando en febrero de 2013 dieciséis aficionados que regresaban a la ciudad tras haber seguido al equipo a uno de sus partidos, fallecieron víctimas de un accidente. Fue un golpe para el Toto y para todo el equipo, que acudió al hospital a visitar a los supervivientes y que vivió una comunión muy especial con su hinchada ante el drama. Fue a los fallecidos a quién O´Higgins dedicó el campeonato.

Así, con alegrías y con penas, Eduardo Berizzo vivió sus dos temporadas en Rancagua. Tiempo más que suficiente para ganarse el respeto y el cariño de un club y de una afición que le convirtió en su héroe. Un rancagüino más. Un hombre al que ahora, como celeste en el Celta, le desean un futuro grandioso, y al que siempre recordarán como el técnico que hizo «campeonar» a un club modesto como O´Higgins.