El portero, que el 30 de junio regresará al Sevilla, se ha convertido en uno de los jugadores más activos de un vestuario que se niega a tirar la toalla
21 abr 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Apuntas los tópicos del fútbol que los cedidos son los primeros que desconectan cuando las cosas van mal en un equipo de fútbol. En el caso del Celta sucede todo lo contrario. Javi Varas, que el próximo 30 de junio tiene que retornar al Sevilla, representa todo lo opuesto. El portero se ha convertido en la cara del compromiso del vestuario celeste y en uno de los jugadores que más tira del carro. Ha recurrido a su veteranía para lucir galones en uno de los momentos más importantes de la historia reciente celeste.
«Yo quiero tirar del carro y asumo mis responsabilidades, luego cometeré errores como todo el mundo, pero por actitud y por querer tirar del equipo conmigo puede contar cualquier compañero», comenta el hispalense, que salió por primera vez de casa con un claro objetivo, dejar huella en lo personal. «Hay que ser profesional desde el primer día hasta el último, y ojalá que mas allá de que se me recuerde como buen o mal portero, se me recuerde como buena persona, buen profesional y buen compañero».
Por eso lejos de colocarse en un plano secundario a un mes y medio vista del final liguero, hace tiempo que dio un paso al frente para erigirse en uno de los referentes del vestuario, aunque él decline admitirlo: «Me siento muy comprometido e identificado con el equipo, con la ciudad y con la afición, pero todos a estas alturas estamos involucrados en cumplir el sueño que es salvar al Celta».
Semejante compromiso pretende devolver lo que el Celta le ha dado esta temporada pese a la situación deportiva. «Profesionalmente venía de una época en la que terminé no encontrándome bien y he recuperado la confianza en mí y me he sentido importante», por eso considera que la salvación sería su mejor legado: «Está siendo un año bastante difícil pero a la vez en el que estoy aprendiendo muchísimo, jamás me había encontrado en este tipo de situación. A nivel personal para mí sería un gran titulo conseguir la salvación y a nivel colectivo creo que le debo mucho a esta ciudad, a este club y a estos compañeros por todo lo que me han dado y creo que dejar al Celta en el sitio que merece es ilusionante. Estoy aprendiendo mucho».
Para conseguir el objetivo piensa que deben profundizar en el camino emprendido en Son Moix el lunes pasado. «De los últimos partidos fue el equipo más rocoso, más compacto, más sólido y solidario, y ese es el camino. El gol llegó en una jugada aislada y de un modo demasiado cruel para los méritos del equipo, pero hemos encontrado el camino y esa es la línea que vamos a seguir el lunes con el Zaragoza», un equipo al que conoce bien teniendo en cuenta que Manolo Jiménez fue su mentor: «Será un rival aguerrido sabiendo que también se juegan la vida en estas últimas jornadas, con un entrenador que le mete mucha intensidad a sus jugadores».
Con voz en el vestuario, es el primero que se engancha a la teoría de la victoria segura ante el Zaragoza. No solo por cómo ha reaccionado la plantilla después del varapalo de Mallorca, sino por la respuesta del público. «Saber que hay familias de pescaderos que a las cuatro de la mañana se van a tener que levantar y que piensan ir al partido..., solo por ese tipo de gente hay que ganar». No tiene dudas porque «es nuestro día y nos lo merecemos».
«Más allá de buen portero quiero que se me recuerde como buena personal y buen profesional»
«Yo quiero tirar del carro y asumir mi responsabilidad»
«Aquí recuperé confianza y me siento importante»
«Hay pescaderos que se levantan a las cuatro y van a ir al partido, solo por gente así hay que ganar»