El Celta, con un once casi de gala, defiende un gol de ventaja en la vuelta de Copa ante el Madrid
09 ene 2013 . Actualizado a las 17:52 h.El Celta no quiere ser el analgésico que suavice el cisma del Real Madrid. Los celestes afrontan la resolución copera de los octavos del final de la Copa del Rey en el Bernabéu con espíritu protagonista. Convencidos de que puedan dar la sorpresa, aunque los blancos sean favoritos y su porcentaje de plantarse en los cuartos del final se reduzca al 10%. Para ello asumen que será insuficiente el 2-1 de la ida y que necesitan marcar ante un rival que tiene garantizado el gol como local.
Paco Herrera anunció rotaciones después del partido con el Valladolid pensando en la trascendental visita del sábado a Cornellá para medirse a un rival directo como el Espanyol. Pero el premio copero es un goloso dulce al que no puede renunciar el Celta aún a riesgo de correr algún daño colateral. Por eso los movimientos en el once pueden reducirse a la mínima expresión. Tan solo está confirmado que Sergio Álvarez estará bajo los palos (su segunda visita al santuario blanco en su debut en Primera). También se intuye el regreso de Augusto Fernández al flanco derecho del medio campo, lo que provocará un corrimiento de piezas que puede llevar a Álex López a la media punta y provocar la salida del once de Park o Bermejo.
No renunciar a la identidad
Porque si algo tiene claro el Celta es la hoja de ruta para intentar asaltar el Bernabéu. Herrera no escondió que su apuesta táctica será el rombo exhibido en la ida y en la matinal del domingo ante el Valladolid. Tampoco que su equipo no sabe salir a defenderse y que apelotonar hombres por detrás del balón será un suicidio. Por eso los celestes (hoy de granate Adidas) quieren salir a disputar el partido con sus armas, pugnando por el balón y buscando la portería contraria siempre que los blancos se lo permitan.
Porque ni para el Real Madrid ni para Mourinho la cita de esta noche es un partido más. El plena guerra civil y con la Liga entregada, la Copa del Rey se presenta como el segundo objetivo del curso para el equipo blanco. Por eso los madrileños saldrán con su equipo de gala, incluido Casillas, quien después de iniciar el último partido de Liga en el banquillo se postula como el meta titular.
En sus dos últimos partidos como local los blancos han dado síntomas de vulnerabilidad defensiva, encajando dos goles del Espanyol y tres de la Real Sociedad. Esa sangría se erige en la principal esperanza de un Celta predispuesto a aguantar la estampida inicial del vigente campeón de Liga y concienciado de que tendrá que aprovechar su momento cuando se le presente. No obstante Mourinho recupera para la cita dos efectivos en defensa como Sergio Ramos y Albiol. El primero será el jefe de la retaguardia en ausencia del lesionado Pepe, el único blanco con pedigrí que se perderá la contienda.
Ése parece el único camino para que el Celta pueda reeditar 70 años después la gesta de eliminar al Real Madrid. Fue en 1941 y tras un empate a dos goles en Madrid y una victoria mínima en casa. El segundo de los objetivos ya está conseguido, solo queda el primero y más utópico, forzar una igualada en el Santiago Bernabéu.
Sergio en la portería y Augusto en la medular se perfilan como novedades célticas