La fiesta quiere dar paso a la utopía

Xosé Ramón Castro
X. R. Castro VIGO / LA VOZ

GRADA DE RÍO

Oscar Vazquez

El Celta plantea la visita copera del Madrid como un día para disfrutar, pero sin renunciar a nada

12 dic 2012 . Actualizado a las 20:31 h.

El Celta se toma la Copa del Rey como una fiesta. Como un día para disfrutar, pero también para competir. Ni de lejos renuncian los celestes a su exiguo puñado de posibilidades de superar al Real Madrid y plantarse en cuartos del final. Por eso Paco Herrera apostará por todo su arsenal con un par de salvedades. Lo mismo que Mourinho, que después de los desastres coperos de sus predecesores le ha dado tanta importancia al torneo que rara vez da descanso a sus estrellas.

Con Balaídos lleno por primera vez en toda la temporada, el Celta no quiere defraudar. Ha aparcado la Liga, en donde se juega la vida, para centrarse por un par de días en la Copa del Rey. Además, no jugará hasta el lunes frente al Betis en el torneo regular, lo que amplía el margen para la recuperación. Por eso Sergio en la portería y quizás Vila en el centro de la defensa para que Túñez pueda oxigenarse de su maratón de partidos, serán las únicas novedades con respecto al equipo tipo. También queda la puerta abierta a la eterna duda entre Bermejo y Park. Uno aporta trabajo y poder aéreo y el otro vive más cerca del área. Todo lo demás, incluido Augusto después de quedarse en un susto su amago de apendicitis, será el elenco principal. Salvo el lesionado Álex López.

En el Madrid, que ha viajado con todo a Vigo, tampoco habrá demasiado espacio para el lujoso fondo de armario de Mourinho. Adán en la portería y quizás Varane y Nacho Fernández en defensa serán la única licencia de cara a la galería.

Semejante potencial puede doblegar al Celta, pero no le intimida de inicio. Como había pregonado antes de viajar al Bernabéu, aunque luego no se cumplió, el cuadro celeste no renunciará a su ideario de fútbol. Quiere disputar el balón, pero al mismo tiempo asume que tocará defender y aprovechar las ocasiones que se presenten. Una de las rémoras de la última contienda en casa fue la falta de efectividad. Todo porque el gran objetivo es llegar con vida al partido de vuelta el 9 de enero en el Bernabéu.

Pero por encima de los objetivos deportivos, el partido significa el reencuentro de Balaídos con la nobleza del fútbol después de un lustro en barbecho, coleccionando desilusiones y con el Atlético, hace tres temporadas, cómo único grande que ha pisado el recinto vigués. Por eso ni el intempestivo horario ni la crisis han podido evitar el primer lleno del curso. Solo queda que el partido esté a la altura de la expectación que ha despertado. Y el Celta parece decidido a aprovechar el escaparate.