El Celta visita al Real Madrid cinco años después con la premisa de exhibir su personalidad
20 oct 2012 . Actualizado a las 19:07 h.El Celta regresa al Bernabé cinco años después, pero parece que ha pasado un mundo. No solo por lo larga que ha resultado la travesía en el desierto para los vigueses, sino por el distanciamiento sideral del Real Madrid (y el Barcelona) con respecto al resto de equipos de la Liga.
Por eso nadie quiere pensar en la utopía de una gesta, aunque nadie la descarta. Por el momento el conjunto vigués reclama una ración de personalidad, de llevar al coliseo blanco su desparpajo y su gusto por el balón. Aunque también es consciente de que hará lo que le deje un Real Madrid, que desde el miércoles se ha dedicado a cantar sus desgracias defensivas. Algo que suena a chiste para un modesto como el Celta.
Herrera apostará por su base de equipo, pero con alguna novedad que se guarda en la chistera. Lo único que ha confirmado el estratega extremeño es que Sergio será el portero titular aunque una milagrosa recuperación ha permitido a Varas entrar en la convocatoria.
Todo lo demás son conjeturas. Que si Bustos puede tener un lugar en el doble pivote para liberar a Álex López y ganar en contención. Que si Bermejo puede aportar trabajo en lo que sería su primer partido como escolta de Iago Aspas a domicilio. E incluso, si Park o De Lucas también tienen boletos para el puesto de segundo delantero. En el plano físico el coreano está para jugar, pero su aportación en los dos partidos que jugó de inicio ha resultado de lo más pobre.
La elección final pudiera condicionar un poco el dibujo celeste en el Bernabéu, pero nunca su esencia. El Celta no saldrá replegado porque no sabe. Sería una especie de suicidio prematuro. Y quizás tenga que correr detrás del balón más de la cuenta porque la calidad del Madrid no se discute.
En lo único que puede mejorar el Celta es en reducir al máximo los fallos no forzados. Aumentar su concentración defensiva para que Cristiano y compañía no se pongan las botas, en evitar las pérdidas que puedan provocar algún contragolpe de vértigo y en rentabilizar las llegadas.
Demasiadas cosas frente a un Madrid que parece decidido a apostar por Kaká como una de las referencias de la media punta. Otra novedad sería ver un doble pivote sin el tocado Khedira formado por Alonso y Modric. En defensa todo es posible en la cabeza de Mourinho.