La marquesa ha estado presente en el desfile de Pedro del Hierro en la Semana de la Moda de Madrid
18 mar 2026 . Actualizado a las 20:16 h.Radiante con un sencillo atuendo compuesto por camisa azul cielo, pantalones de pinzas negros y un original pañuelo de inspiración étnica atado a la cintura, Tamara Falcó no se ha perdido este miércoles en la Semana de la Moda de Madrid el desfile de Pedro del Hierro, firma con la cual colabora. Ha sido su reaparición pública tras la polémica protagonizada hace unos días por su marido, Íñigo Onieva, cuando declaró que no quería que su nuevo negocio, el exclusivo Vega Members Club, se convirtiese en un club de latinoamericanos, sino que buscaba que primase lo local, con un equilibrio entre los socios nacionales e internacionales. Aunque el propio empresario ha aclarado sus palabras asegurando que su proyecto no sería posible sin la comunidad latinoamericana, la marquesa de Griñón ha salido este miércoles en su defensa, como informa Europa Press.
«Creo que al final cuando pones tanto esfuerzo en un proyecto que ha sido de un año largo y de repente ves un titular así pues te hace daño, porque creo que se entendió que no era lo que estaba intentando decir. Yo después vi el corte completo y la verdad es que da un poquito de pena, pero, bueno, al final son cosas que pasan, todos sabemos que los titulares...», ha expresado con respecto a Íñigo. Ha reconocido que su marido está muy afectado «por la frase, el titular y sobre todo por la gente que se ha podido sentir aludida, porque era su última intención». «Además su propia abuela es argentina, entonces estaría tirando piedras sobre su propio tejado», ha expresado.
Sobre asuntos relacionados con la moda, Tamara ha revelado que su apuesta fashion para esta temporada es «un cestito», que le parece «un accesorio ideal». La tendencia que no le gusta en absoluto es la del naked dress: «Me produce rechazo cuando la gente va demasiado desnuda. O sea, he estado en un par de fiestas de moda y tal y es que como que falta la ropa, ¿no? Yo la verdad cenar con un pecho en la cara...»
Según afirma, le gusta pedir consejo a su madre en lo que a moda se refiere. «Desafortunadamente vivimos vidas muy llenas de familia, de gente, de tal y entonces hay veces que no nos vemos todo lo que nos gustaría, incluso yo viviendo a diez minutos de mi madre, no siempre es fácil hablar de todos los temas», ha admitido.
También ha hecho un balance de su matrimonio y ha revelado cómo se encuentra su hermana Ana Boyer después de regresar a España junto a Fernando Verdasco y sus tres hijos por el clima de creciente tensión en Doha -donde residen- debido a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. «Estoy encantada de que estén aquí con mis sobrinos, pero Ana le sigue quitando hierro al asunto y dice que en Doha no han tenido ninguna sensación de inseguridad, ¿no? Pero bueno, al final es una situación insólita, sobre todo para los que vivimos en España, que no estamos nada acostumbrados a que haya conflictos bélicos, entonces, pues bueno, es un poco agobiante», ha afirmado.
Ante la controversia que obligó a su hermana a aclarar que se había pagado sus propios billetes de avión, Tamara Falcó se ha mostrado tajante. «Ella tuvo la suerte de encontrarlos y se los pagó, pero por haber nacido en España, ella tenía tanto derecho como cualquier español a venir en un viaje organizado por la embajada», ha defendido.
La marquesa es, junto con la cantante Rosalía, una de las protagonistas del estreno, este miércoles, del nuevo programa de entrevistas conducido por Ana Milán en Mediaset y en él hablará de su fe cristiana. Sin revelar demasiado, se ha sincerado sobre la reacción de su madre cuando se convirtió al cristianismo: «Al principio se lo tomaron un poco, como que era una moda, porque yo he sido muy de eso, y cuando se empezaron a preocupar ya cuando iba súper en serio y al final, bueno, pues ya se ha instaurado en mi familia. Ya saben que los domingos voy a misa, que me gusta rezar, que creo fervientemente... Y te voy a decir una cosa, mi madre al final es súper respetuosa», ha asegurado.
Una religiosidad que comparte con Íñigo, con el que el balance de los casi tres años que llevan de matrimonio es inmejorable. «Muy bien, fenomenal, en parte gracias a Jesús, porque es verdad que la fe te ayuda muchísimo a sobrellevarlo todo y creo en el sacramento. Quiero mucho a mi marido», confesó.