El príncipe Enrique acusa al «Daily Mail» de escuchas ilegales y publicaciones con datos privados que le causaron «paranoia»

La Voz LONDRES / EFE

GENTE

«Como miembro de la institución, la política era 'nunca quejarse, nunca dar explicaciones'», afirmó este jueves ante el Tribunal Superior de Londres en el contexto de la macrodemanda en la que también participan Elton John y Liz Hurley

21 ene 2026 . Actualizado a las 14:22 h.

El príncipe Enrique y otros seis demandantes acusaron este lunes a Associated Newspapers Limited (ANL), editora del Daily Mail y Mail on Sunday, de obtener información privada de forma ilegal durante «al menos dos décadas». David Sherborne, el abogado del grupo —que también incluye a la actriz Liz Hurley y el cantante Elton John—, dijo ante el Tribunal Superior de Londres que los periodistas y ejecutivos de ANL encargaron y aprobaron la adquisición de información obtenida ilícitamente «desde 1993 hasta el 2011, e incluso hasta el 2018». El hijo del rey Carlos III aseguró en documentos remitidos al juez que la publicación por esos periódicos de información íntima obtenida supuestamente por medios ilícitos tuvo un impacto «profundamente angustiante» tanto en su vida personal como en la de su entorno más cercano y que le provocó una «paranoia más allá de lo imaginable». 

De acuerdo con los documentos presentados por escrito ante el juez Matthew Nicklin, en el caso del duque de Sussex, la demanda se centra en 14 artículos publicados entre el 2001 y el 2013 por dos periodistas. Entre los detalles de su vida privada revelados se incluyeron conversaciones con su hermano Guillermo sobre un monumento de homenaje a su difunta madre, la princesa Diana, y detalles de las actividades de su antigua novia Chelsy Davy.

En los documentos remitidos, el duque critica que los periódicos utilizaran en sus piezas expresiones como «fuentes» o «amigos» para ocultar presuntas prácticas ilegales, y dice sentirse «consternado» por el hecho de que la empresa recurriera a un investigador privado para obtener detalles de sus vuelos en el 2014. «Fue perturbador sentir que cada uno de mis movimientos, pensamientos o sentimientos estaba siendo seguidos y monitoreados solo para que el Mail pudiera hacer dinero», afirma.

El príncipe explicó este miércoles ante el juez que las normas de la monarquía británica le impidieron demandar antes. «Como miembro de la institución, la política era 'nunca quejarse, nunca dar explicaciones'», afirmó ante el Tribunal Superior de Londres. 

El duque de Sussex explicó que empezó a tomar medidas legales contra varios grupos mediáticos en 2019, después de que su esposa, Meghan Markle -con quien avive en Estados Unidos-, lo hiciera también contra ANL por publicar una carta confidencial que le había enviado a su padre. Enrique negó además la afirmación del abogado de ANL, Antony White, de que su círculo social era «poroso» y facilitaba a propósito noticias a las periodistas Rebecca English y Katie Nicholl, autoras de la mayoría de artículos en disputa. Según el duque, el tipo de información que aparecía en sus textos «no eran cosas que hubiera comentado con cualquier amigo».

En un momento de la vista, el juez explicó a Enrique que no era su papel rebatir cada alegación del abogado de la parte contraria -eso lo haría posteriormente su propio abogado-, sino limitarse a contestar las preguntas. Previamente, sin subir el tono de voz y educadamente, el príncipe había cuestionado la validez de cada uno de los argumentos presentados en nombre de las dos periodistas, como, por ejemplo, que lograron integrarse en el entorno de la realeza.

Más caras conocidas

Además del hijo menor del rey Carlos III, se querellan contra el grupo mediático el cantante Elton John y su marido David Furnish, las actrices Liz Hurley y Sadie Frost, Doreen Lawrence -madre del joven negro Stephen Lawrence, asesinado en 1993 en un ataque racista- y el exdiputado liberaldemócrata Simon Hughes.

Elton John y su esposo, David Furnish, denuncian que sintieron una violación su hogar y la seguridad de sus hijos. «Tanto sir Elton como el señor Furnish subrayan su indignación ante la intrusión de Associated en los detalles médicos del nacimiento de su hijo Zachary y el robo de su certificado de nacimiento, antes incluso de que tuvieran la oportunidad de verlo con sus propios ojos», dicen los documentos.

De acuerdo con el letrado, hay «evidencia indiscutible», por ejemplo a través de recibos y correspondencia, de que los presuntos responsables «debían saber» que lo que hacían era ilegal. «Ese barco no estaba limpio, ni mucho menos», afirmó al tomar la palabra en la primera jornada de este juicio, que durará nueve semanas.

Aun así, Sherborne dejó claro que aún no han podido acceder a «cantidades masivas de documentos» potencialmente incriminatorios. El letrado subrayó que los demandantes, algunos de los cuales se personaron en la sala, «no son los culpables y no han hecho nada malo», sino que «son las víctimas» de abusos por parte de la prensa.

Citó, entre las actividades ilícitas que supuestamente promovieron los periódicos, la «interceptación de mensajes de buzón de voz, la escucha de llamadas en directo, el acceso a registros privados —entre ellos, médicos— mediante engaño y el uso de investigadores privados para recopilar información personal de los demandantes».

Los detectives estuvieron involucrados en obtener «comprobaciones de vehículos, números de amigos y familiares, facturas telefónicas, propiedad de teléfonos móviles y detalles de vuelos», lo que queda reflejado en las facturas que no han desaparecido.

Por su parte, Associated Newspapers, que se prevé presente sus argumentos iniciales el miércoles, dijo en documentos escritos que el caso de los demandantes «se basa en poco más que conjeturas» e «implica sacar conclusiones basadas en pruebas insuficientes o, peor, seleccionar y presentar evidencia artificialmente para encajar en una agenda preconcebida».

Antony White, el abogado de ANL, que en el 2023 no logró que la demanda fuera desestimada con el argumento de que había prescrito, apuntó que «ninguno de los artículos fue objeto de queja por los demandantes en el momento de su publicación».

Alegó además que «los círculos sociales de los demandantes eran porosos» y sus amigos y conocidos «proporcionaban información a la prensa de manera legal y confidencial».

Tras los primeros argumentos, el tribunal ordenó un receso, cuando Sherborne proseguirá con su exposición.