Ruby Rose, mucho más que la nueva chica de «Orange is the New Black»

Es modelo, imagen de Maybelline, pinchadiscos, actriz, presentadora y culpable de que mujeres de todo el mundo se estén replanteando su sexualidad


Se llama Ruby Rose. La conocen como la nueva chica de la serie Orange is the New Black. Y ha logrado subir el tono de las redes sociales por su participación en la ceremonia MTV Europe Music Awards. En la gala, conducida por ella y por el cantante británico Ed Sheeran, la actriz ha deslumbrado con su presencia escénica. A Sheeran le tocó el papel de tierno; a Ruby Rose, el de mujer de armas tomar. Nada más empezar el acto, con un vestido negro y rojo y orgullosa en mostrar sus tatuajes, la intérprete accionaba con fiereza un lanzallamas.

Fue una de las intervenciones más comentadas, pero no la única. Las redes sociales no dejaron de comentar posteriormente el momento del programa en el que entrevistaba al popular Justin Bieber, en el que la intérprete aparecía con chaqueta roja y un vestido con un generoso escote.

Pero, ¿quién es Ruby Rose? Antes de que su nombre se instalase en una de cada tres publicaciones de Twitter y su cara en las portadas de todas las revistas, a Ruby Rose solían confundirla por las calles de Los Ángeles, precisamente, con Justin Bieber. Mismo corte de pelo, rasgos dulces y brazos salpicados de tatuajes. En junio debutó en la tercera temporada de Orange is the New Black como Stella Carlin, una nueva y explosiva reclusa que a partir del sexto capítulo dispara la temperatura del penal en general y de Piper en particular. En el set de rodaje nadie la llama por su nombre. Ruby Rose solo responde al apodo de Bieber. A finales del mes pasado coincidió con él en el concierto de Avicii en Las Vegas. Sacó el móvil y juntos protagonizaron una improvisada sesión de fotos que posteriormente hicieron pública a través de las redes, atesorando su amistad y, por qué no, su parecido. «Justin Bieber, mi hermano», rezaba un tuit, con fotografía incluida, publicado por la actriz.

Un mes después, nadie confundiría a Ruby Rose con el niño más insolente del pop estadounidense. Su aparición en la popular serie de Netflix ha catapultado al candelero a esta australiana de 29 años que, como mínimo, ya puede apuntarse el tanto de sembrar serias dudas en la sexualidad de mujeres de todo el mundo. Ella misma salió del armario con doce años, enamorada hasta la médula de Mariah Carey. Su adolescencia no fue fácil: burlas, insultos, palizas de chicos. Pero nunca se escondió. A los 16 años se alzó con el segundo puesto de un concurso de belleza organizado por la revista Girlfriend. Le dedicó su premio a todos aquellos que convirtieron su paso por la escuela secundaria en un calvario: «Para todos los que me intimidaron en la escuela, ¿dónde estáis ahora?».

Después de que el pasado julio un director de cine la despachase alegando que se parecía demasiado al canadiense para jugar a ser una chica sexy, Ruby Rose subió a Internet un vídeo performance, explorando los límites del género, que se convirtió en todo un éxito. Dicha grabación acumula más de ocho millones de visionados en Youtube. Tras publicarlo, doscientos mil nuevos fans dispararon el contador de seguidores de la australiana en su perfil de Facebook. Hoy es todo un símbolo de la lucha LGTB. Se considera a sí misma como gender fluid o «género fluido», una identidad caracterizada por rotar el género psicológico según el contexto. Y, tras compratir su vida durante un tiempo con la modelo Catherine McNeil, mantiene ahora una relación estable con la diseñadora Phoebe Dhal. Se casarán el año que viene.

En el 2010, Maybeline se fijó en ella; en sus cambios constantes de look, en sus pómulos marcados y en su apariencia resuelta y contundente. Tanto la marcó este gesto de confianza de la marca cosmética -una lanza a favor de las lesbianas, también femeninas, también maquilladas- que Rose no tardó en sumar a sus más de 50 tatuajes un nuevo dibujo: el popular lema de la firma, «Maybe she's born with it», en el pecho. Su alianza con Maybeline no es su única incursión en el mundo de la moda. Antes ya había colaborado en campañas de Marie Claire, Vogue y Nylon. El pasado septiembre protagonizó la portada de la revista Diva junto a su chica.

Además, Ruby Rose ha sido presentadora de la MTV en Australia, está encantada de prestarse como embajadora de todo tipo de causas sociales -lucha para extinguir el abandono de animales, para denunciar las prácticas de bullyng, viaja al tercer mundo para colaborar en proyectos de voluntariado, clama contra los que usan las pieles de mamíferos...- y, de vez en cuando, coquetea con con el mundo de la música, pinchando en alguna que otra fiesta. Dará todavía mucho más que hablar: su nombre ya suena en las quinielas del reparto de lo nuevo de Fast & Furious. ¿Podrá jugar a ser una chica sexy tras pasar por el correccional?

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
10 votos

Ruby Rose, mucho más que la nueva chica de «Orange is the New Black»