A pesar de que al final acabaron siendo pareja, Gosling y McAdams no congeniaron demasiado bien al principio
03 jul 2014 . Actualizado a las 20:38 h.Miles de adolescentes, y algunos adultos, volvieron a creer hace diez años en las historias de amor que estaban destinadas a vencer cualquier penuria o impedimento. Una década después, el amor de verano de Noah Calhoun y Allie Hamilton sigue conquistando los corazones de los espectadores que todavía disfrutan de la famosa cinta de Nick Cassavettes, El diario de Noa (The Notebook). La que pasará a la historia como una de las imprescindibles películas románticas, está de aniversario, una fecha que ha servido como pretexto para sacar a la luz algunos detalles de la cinta que hacen peligrar la magia y ese halo de misticismo que envuelve a esta empalagosa producción.
La película basada en la novela de Nicholas Sparks caló muy hondo entre millones de personas y supuso el primer encuentro entre Ryan Gosling y Rachel McAdams.
Y aunque su química en pantalla era casi perfecta, de hecho fueron luego pareja durante cuatro años, no siempre fue así. Según ha revelado el director de la película Nick Cassavetes al inicio del rodaje Ryan Gosling no soportaba, literalmente, a Rachel McAdams.
En una entrevista con VH1 Nick Cassavetes afirmó que durante los primeros días de filmación Gosling no podía soportar su compañera de rodaje: «Tal vez no debiera contar esta historia, pero que en realidad no se llevaban nada bien en el set. Realmente no», afirmó el director que confiesa como Gosling llegó incluso a parar una secuencia en mitad del rodaje para pedirle que cambiara a la actriz.
«Ryan vino a mí, había unas 150 personas de pie en esa gran escena, y me dice: 'Nick ven aquí'. Él estaba rodando una escena con Rachel y me dijo: '¿Puedes sacarla de aquí y traer a otra actriz para que lea el texto fuera de cámara conmigo? No puedo. No puedo hacerlo con ella», relata el director de El diario de Noa.
Terapia de grupo
Ante esta incompatibilidad de caracteres, Cassavetes actuó y puso en marcha un plan para que Gosling y McAdams pudieran trabajar juntos. «Entramos en una habitación con uno de los productores, los dos empezaron a gritarse el uno al otro. Salí de la habitación, en aquella época yo fumaba, así que comencé a encenderme un cigarrillo tras otro», apunta el director.
Tras ese impactante encuentro «la cosa fue mejor», dice Cassavetes que afirma que «aunque no fue todo viento en popa», el resto del rodaje «fue más tranquilo». Y la verdad es que, a largo plazo, la estrategia del director funcionó hasta el punto de que Gosling y McAdams mantuvieron una relación que duró varios años.
Eso sí, en su momento no tuvieron ningún reparo en mentir durante la promoción de la película y afirmar que la química entre ambos había sido instantánea, una chispa que surgió desde el primer momento...