China recibe el año nuevo con toneladas de pólvora.
22 ene 2012 . Actualizado a las 19:38 h.La próxima madrugada, toneladas de pólvora recibirán en China al año del Dragón. Siempre se entra en el nuevo año con petardos y fuegos artificiales para que los malos espíritus se asusten y pasen de largo. Pero este año el sonido atronador también anunciará la llegada del ansiado Dragón. Esta criatura, la única mítica del zodíaco chino, es el guardián de los tesoros, símbolo de fuerza, salud, armonía y buena suerte.
Los 1.300 millones de chinos le darán la bienvenida como se merece, porque la creencia dice que la gente adopta las características del animal que da nombre al año en el que nace. El zodíaco chino, que se remonta al calendario lunar establecido hace 4.000 años en la dinastía Xia, se basa en ciclos de 60 años que combinan a los 12 animales con los cinco elementos (metal, madera, fuego, agua y tierra) y los polos magnéticos, el yin (negativo-femenino-luna) y el yang (positivo-masculino-sol) Los más supersticiosos están convencidos de que los niños que nacen en el año del dragón -el símbolo de los antiguos emperadores- tendrán coraje y sabiduría, y que traerán suerte a toda su familia.
«Baby boom»
Quizás por eso, este año se espere en Asia otro baby boom como los que se dieron en 1988 y en el 2000, los dos últimos años del Dragón. La agencia de noticias Xinhua anuncia un repunte de un 5 % en el número de nacimientos entre el 23 de enero del 2012 y el 9 de febrero del 2013, cuando dará comienzo el mucho menos anhelado año de la Serpiente.
Estamos ante el mayor período vacacional de todo el año, también conocido como Festival de la Primavera, aunque en esta ocasión coincide demasiado pronto y se celebrará con temperaturas tan poco primaverales como los menos 10 grados que soportan al norte de Pekín. Dos semanas en las que el país, literalmente, se paraliza. Desde los barrenderos a los altos cargos del Partido Comunista, quien más quien menos se toma unos días de vacaciones porque la tradición dice que en el año nuevo hay que entrar rodeados de la familia.
Basta con asomarse esta semana a las calles de cualquier ciudad china para ver a gente que camina cargada de bultos, de maletas, de bolsas y de regalos. Un éxodo de dimensiones bíblicas al que el propio Gobierno se encarga de poner cifras. Según los datos oficiales, los ferrocarriles chinos transportarán a 235 millones de pasajeros durante los días de fiesta. Imagínense a la población de España, Portugal, Francia, Italia y Alemania subiendo al tren a la vez. Son un 6,1 % más que el año anterior, otro síntoma quizás del poderío de convocatoria del Dragón.
Nadie quiere perderse la exquisita y abundante cena de Fin de Año, donde los jiaozi son el plato estrella (pasta de arroz rellena de carne adobada con verduras). La tradición manda y nadie se debe ir a la cama esa noche. Desde 1983, muchas familias reciben el año frente al televisor. Aquella Nochevieja el canal estatal CCTV comenzó a emitir su gala de Fin de Año, alcanzando desde entonces audiencias millonarias. Sin duda, año tras año es el programa más visto del país, lo que lo convierte muy probablemente en el más visto del mundo.
Estos días se suceden las tradiciones, como la de entregar el hong bao a los más pequeños de la casa. Se trata de un sobre rojo con una pequeña cantidad de dinero para atraer la buena suerte. Una superstición que llega a todos los lugares del país. Imposible encontrar una casa o un negocio sin farolillos rojos, sin su dragón o sin carteles que llamen a la buena suerte y a la primavera.