Homer Simpson se baja al fin el sueldo

Victoria Toro. Nueva York

GENTE

Cuando comienza en españa la temporada 21.ª de los Simpson, los actores que ponen voz a la serie de animación más exitosa de la historia han aceptado al fin rebajar su salario para que se siga produciendo

11 dic 2011 . Actualizado a las 11:11 h.

Nadie puede negar que un negocio de mil millones de dólares es un auténtico negocio. Pues en esa cifra está valorada la serie de animación de televisión más exitosa de la historia: Los Simpson. Y sin embargo la cadena que la emite en Estados Unidos y que es su propietaria, la Fox, acaba de negociar una sustanciosa rebaja de los sueldos de los actores que prestan sus voces a los personajes con el argumento de que es la única salida para seguir con la serie.

Después de firmar un acuerdo que permanece secreto, esta misma semana, cuando en España comienza la temporada vigesimoprimera y en Estados Unidos se está emitiendo la vigesimotercera, la Fox anunció que garantiza al menos otras dos mas. Eso quiere decir que la serie Los Simpson cumplirá el cuarto de siglo en el año 2014.

Los rumores que han sucedido al anuncio de la Fox dicen que la rebaja de sueldo que han aceptado los actores llega hasta un 45 %. En todo caso, el salario de quienes ponen la voz a Homer, Marge, Bart y Lisa seguirá siendo astronómico, ya que antes de esta rebaja ganaban cada uno unos ocho millones de dólares al año.

Una cifra muy alejada de los 30.000 dólares por episodio que cobraban todos ellos en los primeros años de la serie. Era 17 de diciembre de 1989 cuando la familia más irreverente de la televisión se asomó por primera vez a los hogares de los estadounidenses. Muy pronto la cadena Fox vio que aquello era un filón. Después de algunos titubeos sobre el día y la hora de emisión, con incipientes fracasos incluidos, la cadena estableció para su serie estrella un horario de máxima audiencia: el prime time de los viernes. Y ahí siguen.

Tras los casi quinientos episodios emitidos, la familia Simpson se ha llevado todos los premios imaginables, entre ellos 25 Emmys y 24 Annies. Y han conseguido las mejores críticas posibles. La revista Time, por ejemplo, la calificó en 1999 como la mejor serie de televisión del siglo XX. Han inundado el mundo de productos basados en ellos: camisetas, vasos, historietas, sellos de correos... y hasta se ha rodado una película; han conseguido que algunas de sus expresiones aparezcan en prestigiosos diccionarios de inglés como el Oxford o que incluso un presidente de Estados Unidos, George Bush padre, hiciera una referencia a ellos en uno de sus discursos más importantes. Que, por supuesto, contó con la oportuna réplica de Homer Simpson unos días más tarde.

Aunque esto de las réplicas no es frecuente, ya que cada episodio tarda seis meses en producirse, por lo que la actualidad no suele ser uno de los argumentos habituales en el hogar de los Simpson. La producción tiene lugar entre Estados Unidos y Corea del Sur, una decisión, la de realizar una parte de la producción en el país asiático, debida a exclusivos motivos económicos.

El creador

El creador es Bart Simpson, o su alter ego, Matt Groening. Este dibujante y productor estadounidense de 57 años recibió el encargo de hacer una serie de cortos de animación en 1987. Groening ha contado que se basó en su propia familia, y de hecho los Simpson llevan los nombres de la familia de Groening, excepto Bart, que sería el propio dibujante de niño. También ha explicado que realizó lo que él creía que eran unos bocetos planos para que más tarde los ilustradores añadieran matices, pero los ilustradores los dejaron tal cual los había dibujado Groening. Y así nació la familia amarilla.

Lo que sí había decidido Groening es que mostraría una familia americana de clase media disfuncional e irreverente. Y no hay duda de que lleva veinticuatro años haciéndolo. Lo que inicialmente nació como unos cortos se convirtió dos años después en una serie. Y si las caras amarillas y planas en un mundo tridimensional destacaron desde el principio, los guiones no le fueron a la zaga.