Miembros del Patronato de mi Fundación, miembros del Consejo, socios de Medios Digitales de Galicia: Inveravante, con Manuel Jove al frente, y Corporación Caixa. Amigos y amigas, muchas gracias por acompañarnos esta noche en la que iniciamos toda una aventura: las emisiones de V Televisión, la primera televisión autonómica de capital privado gallego.
Estamos reunidos no Museo de La Voz de Galicia. Detrás desta pantalla de televisión que está á miña esquerda hai rotativas e outras máquinas que son verdadeiras xoias da historia do periodismo escrito. No edificio contiguo ao Museo estamos a punto de iniciar a ensamblaxe dunha nova planta de impresión que será a máis moderna que haberá en España e unha das máis versátiles de Europa. Non paramos, porque non podemos parar.
Permitídeme que apele á miña experiencia de cincuenta anos en nómina de La Voz de Galicia para afirmar que a renovación e a innovación son unha aposta obrigada para medios de comunicación que, coma o noso, ten cento vinte e oito anos de historia e quere cumprir, cando menos, outros tantos.
En los últimos cuatro lustros, alrededor de La Voz de Galicia y gracias a la solidez de nuestro periódico, hemos tejido una red que nos ha afianzado como uno de los grandes grupos de comunicación multimedia en España. La Voz tiene más lectores que toda la prensa que se edita en Galicia junta; las series de televisión de mayor éxito llevan la firma de Voz Audiovisual; nuestra web lavoz.es es la más consultada por los que vivimos en Galicia o por los gallegos que están en Londres, en Miami o en Buenos Aires; hemos comenzado una nueva etapa en Radio Voz. Y no paramos, porque no podemos parar.
A pesar de que nos encontrarnos sumidos en una crisis económica descomunal, que algunos ya predecimos hace varios años -crisis, por cierto, agravada por la desorientación de los líderes políticos con los que contamos en España en este momento-, hoy damos un paso determinante en la historia de esta casa y en la historia de Galicia: ponemos a andar un nuevo canal de televisión.
En un contexto económico adverso, en el que las noticias que se suceden son expedientes de regulación y destrucción de empleos, alrededor de nuestro proyecto televisivo hemos creado unos doscientos puestos de trabajo directos e indirectos.
Ya sé que el desafío del que hoy escribimos su primer capítulo es de un tamaño que produce vértigo, pero estoy seguro de que acertaremos porque contamos con los componentes necesarios: tradición periodística, savia nueva, vanguardia tecnológica y la convicción de que los proyectos, como las personas, primero nacen, luego dan sus primeros pasos, crecen y maduran.
La nuestra queremos que sea una televisión que enriquezca a los gallegos, ofreciéndoles contenidos que hasta ahora sólo podían disfrutar en canales de pago, abriendo una ventana a las jóvenes productoras de la comunidad para que desarrollen su talento y, sobre todo, haciendo periodismo.
Los que me conocen saben que yo me siento, ante todo, periodista. Es lo que llevo haciendo durante los últimos cincuenta años. Os aseguro que contar lo que ocurre, sin distorsiones, con la máxima independencia, resistiendo las presiones de todos los poderes, es un ejercicio extenuante al que os vais a enfrentar. Pero el verdadero activo de la televisión de La Voz de Galicia siempre será su credibilidad.
Cuando en el 2007 el buque insignia de esta empresa, La Voz, cumplió 125 años, dije que para «ser creíbles tenemos que ser veraces, sin pretender que las cosas sean como no son, teniendo la humildad de respetar la realidad, que es la mejor manera de respetar a la audiencia y de respetarnos a nosotros mismos». Ese mismo objetivo es el que estamos obligados a conseguir también en nuestra televisión.
Muchas gracias a todos.