Rueda anuncia más ayudas para vivienda y Pontón tacha de «bulo» que vaya a hacer 4.000 pisos

Xosé Vázquez Gago
X. Gago SANTIAGO

GALICIA

El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, en el pleno del Parlamento.
El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, en el pleno del Parlamento. SANDRA ALONSO

El presidente del Parlamento llama la atención a Besteiro por cambiar la pregunta que anunció

04 dic 2025 . Actualizado a las 10:03 h.

Alfonso Rueda anunció hoy miércoles una subida de las ayudas a los ayuntamientos para rehabilitar inmuebles municipales sin uso y dedicarlos a viviendas de alquiler. Dio una cifra de aumento que luego fue precisada por fuentes del Gobierno autonómico: un 30 % más.

El anunció fue la principal novedad del debate que mantuvo con la portavoz del BNG, Ana Pontón, muy crítica con la política de vivienda de la Xunta. Pontón tachó de «bulo» que el Ejecutivo gallego vaya a construir 4.000 viviendas públicas en esta legislatura. Rueda la invitó a ir a ver las obras de construcción en «20 concellos» y a la próxima entrega de 74 pisos en Pontevedra: «Espero que veña para recoñecerlle ao alcalde [Miguel Anxo Fernández Lores] que está colaborando coa Xunta, e se comerá as súas palabras», dijo.

La portavoz del BNG, Ana Pontón, en el Parlamento.
La portavoz del BNG, Ana Pontón, en el Parlamento. SANDRA ALONSO

Pontón recordó que desde que Rueda hizo el anuncio de los 4.000 pisos, la Xunta levantó solo «47, segundo datos do Ministerio de Vivenda». Rueda le replicó que «tras 25 anos na oposición cre que todo é máxico e faise nun ano». Recordó que hizo ese anuncio el año pasado, en la campaña de las elecciones autonómicas, e insistió en que las viviendas están en obras.

No convenció a la portavoz nacionalista, que en su contrarréplica criticó que el PP lleva más de dos años gobernando —lo hacen desde el 2009— y en ese tiempo se dedicaron a «dinamitar a política social de vivenda» porque preferían apostar «pola especulación». También vaticinó que no se cumplirá la cifra de 4.000 viviendas dada por Rueda. «Xa leva case media lexislatura», advirtió.

Rueda concluyó acusándola de querer subir los impuestos a la vivienda, y recordó, citando datos del 2023, que 324 gallegos tributaron por heredar una vivienda, pero «serían 9.000», aseguró, si se aprobase una enmienda que ha presentado el BNG.

El debate entre Pontón y Rueda se ajustó a lo habitual, incluso por las repetidas alusiones del presidente al tiempo que lleva la portavoz del Bloque en política. Ella entró en el Parlamento en el 2004, cuando él era jefe de gabinete del conselleiro Xesús Palmou en el último gobierno de Manuel Fraga.

Fue mucho menos habitual el debate entre Rueda y José Ramón Gómez Besteiro. Las preguntas al presidente se presentan con 15 días de antelación, con el fin de documentar las respuestas. La del portavoz del PSdeG decía «señor presidente, ten vostede previsto mudar as súas políticas de benestar debido aos evidentes problemas e protestas que amosan os resultados?». Pero Besteiro no habló de política social y ni siquiera repitió ese enunciado, sino que se limitó a hablar de Altri, «un proxecto morto» que consideró un «fracaso persoal» de Rueda.

El portavoz del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro.
El portavoz del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro. Sandra Alonso

El presidente de la Cámara, Miguel Santalices, amonestó en dos ocasiones a Besteiro. La primera, tras su exposición inicial, consideró que quizá estuviese en «un erro» y pretendiese hacer otra pregunta. La segunda, tras su contrarréplica a Rueda, por no formular nada sobre la pregunta original. El asunto no fue a más y el presidente permitió a Besteiro acabar su pregunta, aunque en otras ocasiones -le sucedió a Pontón hace años en un debate sobre incendios- el reglamento se ha aplicado de forma taxativa y se ha retirado la palabra.

Besteiro advirtió a Rueda que podría «prevaricar» si autoriza el proyecto de Altri cuando carece de viabilidad por el suministro eléctrico. El titular de la Xunta, aludiendo a la polémica sobre la pregunta, le recriminó no leerse las preguntas que presenta y le pidió que mirase «as caras do seu propio partido». Sobre Altri, el presidente insistió en que la Xunta se ceñirá a lo que digan los informes técnicos y le reprochó que, para apuntarse un «pequeno tanto político» poniendo en duda el proyecto, ha dejado «unha provincia [Lugo] sen conexión eléctrica». «Ese vai ser o seu logro», remachó.

Avanzada la sesión se debatió una proposición no de ley del BNG en la que instaban a la Xunta de retirar su apoyo a la planta de la multinacional lusa. El nacionalista Luís Bará criticó el «oscurantismo» en la tramitación del proyecto y celebró está parado por «mérito do pobo organizado dende a Ulloa ata Arousa».

La socialista Lara Méndez reprochó al PPdeG que siga respaldando la planta, por lo que Rueda no habría constestado a la pregunta planteada por Besteiro.

El popular Rubén Lorenzo defendió la gestión de la Xunta, acusó a Besteiro de hacer el «ridículo máis absoluto» en las preguntas al presidente y advirtió que la propuesta del BNG insta al Gobierno gallego a «prevaricar».

Adoctrinamiento en las aulas

También provocó un debate encendido una proposición no de ley del PPdeG que insta a la Xunta a combatir los intentos de adoctrinamiento en los colegios. La diputada popular Carmen Pomar acusó de esas tácticas al sindicato CIG, próximo a los nacionalistas, al que reprochó el uso de «subterfuxios» para hacerse con el control de los centros educativos. Pomar también defendió la «neutralidade ideolóxica» de los centros.

La nacionalista Olalla Rodil acusó a los populares de pretender limitar la democracia y la libertad, que «comezan e rematan onde mande o PP». Rodil ironizó con la manifestación del domingo, convocada por ese partido en Madrid, y sus críticas a las protestas convocadas en Galicia. Los primeros serían para el PP «buenos españoles» y los segundos, «rojos y separatistas» que «van por ahí» a manifestarse «por cualquier cosa».

El socialista Aitor Bouza acusó a los popuilares de «atacar ao profesorado» por indicar que los docentes «inducen ao alumnado a ter unha ideoloxía». Bouza subrayó que el objetivo debe ser una educación plural que permita a los alumnos pensar por sí mismos sin que haga falta «un PP que os tutele».