El mensaje de una víctima de un accidente de tráfico para este puente: «Un delincuente vial me robó la vida, no pude volver a casa con mi padre»
GALICIA

La madre que perdió a su hijo en el 2020 en Dumbría recuerda lo que le sucedió en la propia voz de la víctima. Josep y su padre circulaban cada uno en su moto, cuando un coche se llevó al joven de 20 años por delante. El progenitor se salvó de milagro, pero fue testigo de la tragedia
16 dic 2024 . Actualizado a las 11:57 h.Sus mensajes en las redes son habituales. En ellos honra la memoria de su hijo. Se trata de María Pilar, la madre de Josep Boan Rosanes, un joven de 20 años que perdió la vida en Dumbría en el 2020. Era 9 de agosto cuando circulaba en su moto, acompañado de su padre que iba en otra, y un coche se lo llevó por delante.
Una enorme pérdida que en este puente ha querido recordar para concienciar a todos aquellos que salgan a la carretera. «Esta es mi última foto. No habrá ninguna más, nunca más…Es la foto que me hizo mi padre solo veinte minutos antes de que un conductor, al que no le dio la gana levantar el pie del acelerador, invadiera el carril por el que circulábamos y me matara», dice en la voz de su hijo fallecido.
El texto va acompañado de aquella última foto que se hizo en el viaje. Una instantánea tomada en un punto emblemático de la Costa da Morte, a pocas horas del accidente mortal. «Esta es mi última foto. No habrá ninguna más nunca más. Eran las 13 horas y 29 minutos de un precioso 9 de agosto. Estoy de pie, apoyado en el Km. 0 de la ruta del Camino de Santiago que empieza en Fisterra. De fondo, el sonido de una gaita y la risa de mi padre. Ríe porque cada vez que me coloco el pelo para que él dispare la cámara de mi teléfono, alguien pasa por mi lado y ha de repetirla. Y se me acaba la paciencia», relata.
Fue la última imagen de Joan «porque después montamos en nuestras motos camino a Santiago (...) pero no llegué (...) Un delincuente vial me robó la vida. Me robó los sueños. Y no pude volver a casa con mi padre», sigue el texto.
Hace apenas unos meses, María Pilar Rosanes relataba a La Voz el trágico accidente de moto sufrido por su hijo Josep. A sus 20 años, circulaba con su padre, cada uno en su moto y era la primera vez que el joven de Barcelona abría el camino. También fue el último.
Su padre fue testigo de la tragedia. Se salvó de milagro. En un acto reflejo giró el manillar e invadió el carril contrario para no ser arrollado por el mismo coche que acababa de segar la vida de su hijo. El impacto fue de tal magnitud que el coche arrastró la moto de Josep «durante metros y metros». Tras el trágico percance, los tres ocupantes del vehículo «salieron y se fueron hacia el otro lado, en dirección contraria a mi marido», explicó a La Voz María Pilar, quien lamentó que ninguno de ellos auxiliara a los dos motoristas. Sí lo hicieron dos conductores, uno de ellos una enfermera.
«Según el informe de la Guardia Civil, el coche circulaba a 116 kilómetros por hora, sin los rozamientos, en un tramo limitado a 70. Nosotros contratamos un peritaje particular y a nuestro perito le dio 130, mínimo. Mi marido y mi hijo iban a 63».

Una terrible parte de la tragedia se la llevó el progenitor. No solo fue testigo directo de la muerte de su hijo, sino que nadie le echó una mano cuando se encontraba a más de mil kilómetros de casa: «Ese padre desconcertado se quedó solo. No se deja sola a una persona así. Volvió a casa porque yo estaba aquí [en Barcelona]. Cogió la moto y regresó a casa solo», explicó su esposa.
Josep estaba en ese año de pandemia acabando sus estudios de Historia y le aguardaba un puesto de trabajo en un instituto para cubrir la baja de otro docente que se jubilaba. «Josep tenía muy bien montada su vida», dijo su madre a La Voz.
El conductor del coche fue condenado por «homicidio imprudente grave. Dos años de cárcel, a la que no entra porque no tiene antecedentes, tampoco paga multa y nos atribuyeron a nosotros las costas por haberlas pedido en un momento procesal incorrecto. También le cayeron tres años y medio de retirada de carné, que empezaron a ser efectivos ahora en julio. Hasta ese momento estuvo conduciendo», relató en agosto del 2024.
El mensaje a los conductores
Con este drama muy presente, María Pilar aprovecha estos días de tantos desplazamientos para recordar la importancia de ser prudentes en la carretera. «Conductor, detente un momento a mirarla (dice sobre la foto) Y antes de arrancar el motor de tu vehículo, piensa en aquellos a los que quieres más que a tu propia vida y recuérdame. Recuerda que yo no pude llegar a ver mi última foto y que no habrá ninguna más, nunca más… Por favor, conduce con prudencia. Todos tenemos derecho a volver a casa…», concluye.