La Universidade de Santiago se plantea parar toda la actividad en Historia por el descontrol del encierro por Palestina

Álvaro Sevilla Gómez
Álvaro Sevilla SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

El estudio realizado por un grupo de ingenieros reveló que la estructura del edificio está afectada y que se debe actuar de manera urgente para limitar los daños en el inmueble
El estudio realizado por un grupo de ingenieros reveló que la estructura del edificio está afectada y que se debe actuar de manera urgente para limitar los daños en el inmueble Sandra Alonso

La acampada dificulta que se realicen las obras de urgencia para trasladar 150.000 libros de la biblioteca, cuyo peso ha dañado la estructura del edificio y provocado una grieta de grandes dimensiones

30 may 2024 . Actualizado a las 10:10 h.

Una inabarcable y caótica tormenta se ciñe sobre la Facultade de Xeografía e Historia de la Universidade de Santiago de Compostela (USC). Un cartel escrito a mano con el lema «Pola cultura e a dignidade. Palestina Libre» ejerce de puerta de entrada a un encierro que hoy cumplirá 16 días. Lo que comenzó como un movimiento reivindicativo ha terminado de zarandear la convivencia dentro de la facultad, obligada a trasladar 48 exámenes y a mover a más de 1.000 alumnos. Desde la USC definen la situación con tres palabras: incontrolable, anárquica y peligrosa.

Profesores, investigadores y parte de los estudiantes comienzan a dar la espalda a los acampados, mientras que los funcionarios de administración se niegan a entrar en las aulas tomadas de la primera planta. Temen meterse en problemas en un edificio de un valor patrimonial incalculable que ha terminado por convertirse en algo similar a un bloque okupa. La USC estudia parar toda la actividad: «Esta situación ha afectado de raíz a la actividad docente e investigadora y parece que va a obligar a interrumpir también la administrativa. Se ha convertido exclusivamente en un espacio de ocupación».

Aunque el equipo dirigido por el decano, Marco Virgilio García Quintela, trató de entablar conversaciones con los responsables de la denominada Asemblea aberta por Palestina, no tuvo el menor éxito. Incluso sondearon a los representantes del Consello de Estudantes para que funcionaran de enlace entre acampados y responsables del centro. Ellos también se encontraron con el mismo rechazo, tan directo como frontal y tajante. Buscaban lograr un nuevo reparto de los espacios del edificio para liberar las aulas magnas y no tener que mover los exámenes a las facultades de Filosofía y Medicina. Desde el decanato apuntan que no hubo ni el menor interés en abrir una negociación.

Fuentes de la USC señalan las similitudes de lo que está ocurriendo con una especie de La vida de Brian en directo. En su empeño para llegar a un entendimiento se han ido encontrando con diferentes grupos: anarquistas, libertarios, antisionistas, internacionalistas... Pero ninguno con capacidad para ejercer la portavocía y mediar. Desde la propia asamblea rechazaron que detrás de la organización de la acampada se encuentre Erguer, sindicato estudiantil fuertemente vinculado al BNG y Galiza Nova.

Imagen de la acampada, que se encuentra en la primera planta del edificio
Imagen de la acampada, que se encuentra en la primera planta del edificio PACO RODRÍGUEZ

Y además, la grieta

16 días después del inicio del encierro, el rectorado se enfrenta a una segunda cuestión que afecta a la Facultade de Xeografía e Historia. Hace unas semanas se encontró una grieta en el depósito de la biblioteca, donde se alojan unos 150.000 libros, fundamentales para la vida docente, estudiantil e investigadora. El estudio realizado por un grupo de ingenieros determinó que la estructura del edificio está dañada por el peso de los ejemplares y las estanterías de metal, lo que obliga a mover todo cuanto antes. Decanato, gerencia y personal de infraestructuras y de la biblioteca se reunieron ayer para tomar medidas. Se hará una declaración de urgencia para poder adjudicar de manera directa el traslado de los 150.000 libros, que a priori irán para la cafetería, que se deberá adecuar para garantizar la adecuada conservación de los tomos.

Lo hará una empresa de As Pontes que se encarga de la gestión de los expedientes del Sergas y que deberá abordar la problemática mientras unos cien chavales siguen acampados en un edificio cuya estructura corre peligro. «Defendemos el derecho de manifestación, pero también tenemos la obligación de garantizar la seguridad de las personas. ¿Si mañana cae un cascote sobre alguien de quién es la responsabilidad?», se preguntan desde la dirección de la USC, que se ve obligada a tomar medidas ante una tormenta que sigue golpeando a una facultad que arrastra 225 años sobre sus pilares.

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Personas —alguna que ni pertenece al colectivo universitario— entrando y saliendo por las ventanas del primer piso, destrozos de cristales y daños en diferentes estancias son algunas de las consecuencias de una acampada en favor de Palestina que incluso aquellos que la estimularon comienzan ahora a renegar. Entre ellos, los jóvenes que este mismo sábado deberán vivir su acto de graduación lejos de su histórica facultad. «O apoio desapareceu», apuntan desde el claustro, que reclama que el caos debe finalizar.