¡Vivan los novios!

GALICIA

Pilar Canicoba
Pilar Canicoba

25 mar 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Blanca y radiante va la novia, decía la canción empalagosa de los sesenta que ahora nos sirve de banda sonora para la moción de censura. Vestida de blanco, aunque sin ramo ni damas de honor, compareció Yolanda Díaz ante el altar del Congreso en lo que ya era un indicio de lo que iba a ocurrir en la torpe ceremonia improvisada por Vox. Ella y el presidente del Gobierno (con atuendo propio para la ocasión) iban a hacer público su enlace matrimonial con una actuación a dúo que equivale al tradicional «sí, quiero».

Lo demás fue secundario. Ramón Tamames mirando a su alrededor para ver si encontraba en los escaños a algún coetáneo al que dirigir un saludo, sin conseguirlo. Preguntó a algún ujier veterano, obteniendo solo respuestas decepcionantes. Adolfo Suárez daba nombre a un aeropuerto, Fraga dejó agotada a la historia y descansa en Perbes, Tierno Galván abandonó el pedestal del socialismo irónico y sabihondo, Santiago Carrillo subió al cielo de los comunistas sin dejar el pitillo, y allá arriba en la presidencia no estaba Peces Barba, sino una jovencita que no le sonaba de nada al candidato. La generación política del profesor solo ejerce como Santa Compaña.

También fue accesorio el desconcierto de la ultraderecha que ya presenta los mismos síntomas de agotamiento que antes sufrieron otros hijos de la indignación, como Ciudadanos y Podemos. La nueva política al completo envejece rápido. Llega un momento en que su verborrea se agota, no sabe muy bien qué hacer, y comete errores fatales, como en este caso subcontratar la moción de censura y buscar un mascarón de proa en el baúl de los recuerdos que todavía canta Karina en el Luar de Gayoso. Tampoco fue relevante que el PP se hiciera el sueco mientras su líder hacía tiempo en la embajada escandinava

 La moción es una alfombra extendida para que Pedro y Yolanda hagan público que son una pareja política de hecho unida por el interés. Él necesita una popularidad que ahora solo le obsequia el CIS. A ella le sobra calor popular, pero le falta una base de sustentación consistente que no dependa solamente de esos pequeños caciques del progresismo que recopila para su cajón de sastre (o desastre, ya se verá). Sus intervenciones en el debate, castristas por su amplitud, fueron complementarias y se asemejaron más al dúo cariñoso de Romina y Albano que a los diálogos llenos de reproches de Pimpinela.

Tras su divorcio de Beiras, la novia prepara el de Pablo Iglesias para contraer nuevas nupcias y ser el ala izquierda del socialismo, como Largo Caballero en otros tiempos. Ojo pues al dato: Feijoo no tendrá enfrente a un presidente maltrecho, sino a un ticket a la americana que hizo su presentación en la moción, a la que ella acudió de blanco como corresponde. Tanto monta, monta tanto.

Rueda da un voltio

Más de un respingo habrá en el PP ortodoxo ante la idea de esa sociedad medio pública que canalizará hacia Galicia los beneficios energéticos. Un presidente irrelevante con un poder vicario, un mandatario temeroso que espera el nihil obstat de mil instancias antes de actuar, no hubiese dado semejante paso. Tampoco un dogmático anclado en un liberalismo de manual. Rueda lo da. Galicia tiene el petróleo del siglo XXI y elige el modelo noruego antes que el de tantos estados que dejaron su tesoro en manos ajenas o lo dilapidaron como nuevos ricos frívolos. El dogma deja su lugar al interés público, cosa que no ocurre en el nacionalismo preso del no. Tanta es la ferocidad con que el BNG rechaza cualquier proyecto industrial, tantas las plataformas y asociaciones corales que instiga, que carece de margen para evolucionar. En ese mundo cerrado evolución es sinónimo de traición, y por eso a Ana Pontón le falta la flexibilidad que tiene el presidente. Solo suma rechazos a esto y a lo otro, cuyo resultado finalmente es igual a cero.

Salorio miraba a los ojos

Digamos a propósito del adiós de Sánchez Salorio que, cuando la autonomía era solo un anhelo, después cuando los optimistas la divisaban en el horizonte, y más tarde cuando la criatura andaba a gatas, hubo un gremio que conocía como nadie a los gallegos: el de los médicos. Su conocimiento era superior al del político incipiente que manejaba apriorismos ideológicos. También al que podía tener el sociólogo con sus toscas encuestas, e incluso al que manejaba el párroco en el confesionario. La consulta era el lugar favorito para desvestirse de todas las capas que suelen ocultar el pensamiento del gallego. Algunos podían fantasear sobre Galicia, mientras que ellos (Salorio, Quiroga, Albor, Rof Carballo, García-Sabell, Castelao…) la habían tratado y diagnosticado. Ahora queda de guardia Miguel Angel Santalices en la presidencia del Parlamento. La autonomía le debe tanto a las consultas, como la Revolución francesa a cafés como el parisino Procope que inspira el nom de plume del hombre que nos miraba a los ojos.