Xosé Fortes: «Fui militar a medias, no del todo»

El capitán que fue encarcelado en el franquismo por defender la democracia en el Ejército escribe la segunda parte de sus memorias para «vencer el aburrimiento de la pandemia»

Xosé Fortes, en su biblioteca
Xosé Fortes, en su biblioteca

Cuando se habla de memoria democrática hay que volver la vista hacia hombres como Xosé Fortes, pues son memoria democrática viva. Arrestado como capitán en ejercicio por organizar junto a otros la Unión Militar Democrática (UMD) en plena dictadura, fue encarcelado y expulsado de la carrera militar. Querían emular al Ejército con rostro humano de la Revolución de los Claveles de Portugal. Aunque la historia les ha reconocido ya su papel de catalizadores en la modernización de una institución donde pervivieron los rescoldos del franquismo hasta bien entrada la democracia, a sus 86 años Fortes recuerda con más entusiasmo su etapa de profesor de instituto, cuando tuvo que reinventarse tras su expulsión del Ejército estudiando Filosofía y Letras. «Fui un militar a medias, nunca del todo», dice, pese a que aún le apasiona hablar de grandes batallas, de grandes generales y estrategias. «Donde fui realmente feliz fue en la enseñanza. Poder abrir los ojos a la cultura a aquella generación...».

Su vida actual está alejada de los ruidos de sables y del murmullo de los patios escolares. Pasea, cocina, lee mucho y escribe la segunda parte de sus memorias, cuyo título guarda con celo después de aquel A rienda suelta que se quedó en sus veinte años, justo cuando salió de la Academia Militar de Zaragoza. Son sus antídotos «para vencer el aburrimiento de la pandemia». Por eso la conversación interrumpe la lectura de las memorias de John le Carré, un autor que le inspira especialmente. En su amplia biblioteca hay un estante dedicado a las obras escritas por él y por sus hijos. «Ya superamos los sesenta ejemplares», certifica con orgullo. Susana, Alberto y Belén están representados en ese santuario literario familiar, pero también Xabier, el periodista de Televisión Española.

Es curioso. El capitán encarcelado por la dictadura y que terminó siendo coronel en 1987 no es recordado en su pueblo -Caroi, Cotobade- solo por su activismo democrático, sino especialmente por haber domado al Rubio, un caballo de monte intratable al que nadie conseguía civilizar y que la Guardia Civil había ordenado sacrificar. «En mi pueblo soy el hombre que domó al Rubio», dice, mientras relata una historia digna de una película de John Ford, con cientos de personas pendientes de sus caídas y de sus perseverantes reintentos, como si fuera un rodeo. «Lo del Rubio fue una hazaña. Lo de la UMD fue una historia política. En mi aldea me conocen como el capitán porque domé a ese caballo». Aunque, en realidad, fueron sus conocimientos en caballería militar los que le permitieron convertirse, también, en un héroe local.

Fortes era uno de los mandos de un joven que tuvo que hacer la mili en Pontevedra, Xosé Manuel Beiras. Hicieron buenas migas, aunque uno era oficial y el otro recluta de reemplazo en plenas prácticas. Hacia 1958, con la colaboración de otro compañero, Manolo Domínguez, redactaron un borrador de Constitución que sus hijos rescataron recientemente de esos baúles donde se guardan las vidas.

-¿Pero era una Constitución española o gallega?

-¡Española! ¡Y Beiras que no diga lo contrario! [risas]

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