Los taxistas de Santiago, ante los atracos que sufren: «Somos un blanco fácil»

El secuestro de una conductora es el quinto episodio violento en dos semanas

Un taxi realizando un servicio por las calles de centro de Santiago
Un taxi realizando un servicio por las calles de centro de Santiago

Santiago / La Voz

Los taxistas de Santiago llevan dos semanas de susto en susto. En tan corto espacio de tiempo han sufrido nada menos que cinco atracos, tres de ellos a punta de navaja. Una situación que para nada es habitual. «Sí que últimamente hemos visto cómo hay más gente que se va sin pagar, y también hay denuncias por robos al descuido, pero no este tipo de casos tan violentos», explica Jesús García Gómez, presidente de la Asociación Compostela de Autotaxi. El último episodio ha sido el peor, porque además del robo del dinero de la recaudación y del móvil, la compañera asaltada fue también secuestrada y la obligaron a dar vueltas por pistas aisladas de la vecina localidad de Lestedo hasta que, para poder escapar, decidió tirarse en marcha del vehículo y huir. El hombre y la mujer que protagonizaron este golpe fueron después detenidos por la Guardia Civil.

La taxista, como sus compañeros, estaba sobre aviso, porque todos ellos tenían identificados a «los mangantes», como los definió la propia víctima del atraco con secuestro. El martes se cruzó con uno de ellos, alto y de cabello ondulado, cuando a las 6.30 horas iba a la parada del Hospital Clínico compostelano para empezar su jornada. Pese a ir atenta, cayó en sus garras, porque ese día los dos presuntos ladrones no fueron juntos. El del pelo rizo pasó de largo y su compañero de andanzas se hizo acompañar por una mujer y, como llevaba una muleta, se camufló a la perfección en el clásico paisaje que forman los exteriores de un centro médico.

El Banco do Pobre

El epicentro de la oleada de atracos a taxistas de Santiago está muy cerca de ese hospital, en un barrio ligado a la venta de droga y al que suelen acudir a diario los heroinómanos: el Banco do Pobre. «Es ahí donde han surgido todos estos últimos casos», señala el portavoz del sector en la capital de Galicia. García Gómez cree que la grave situación por la que están atravesando es un daño colateral de la crisis generada por la pandemia del coronavirus. «Quieras o no, esta gente ya no puede, como hacía antes, dar palos a los turistas, por lo que tienen que buscarse otros objetivos y nosotros siempre somos un blanco fácil. También el pequeño comercio de la ciudad lo está notando», explica.

Lo que más preocupa a los taxistas compostelanos es la escalada de violencia. Cada atraco es más agresivo que el anterior. «Sí, tenemos miedo», admite Jesús García. Un sentimiento que tampoco esconde la víctima del último atraco con secuestro ni ninguno de sus compañeros. Estos días, en los corrillos que se forman en las paradas de la ciudad no hay otro tema de conversación que el de los asaltos.

Curiosamente, en esos ratos muertos entre cliente y cliente, que son ahora más largos porque la crisis del coronavirus ha reducido drásticamente el trabajo de este sector, la taxista que sufrió el último atraco ya había comentado que ella tenía claro que, en caso de verse con una navaja al cuello, abandonaría el coche sin dudarlo, como hizo cuando le llegó el momento.

El presidente de los taxistas santiagueses es de la misma opinión. «Todos tenemos seguro contra robo, y el coche no deja de ser algo material que, además, seguramente aparecerá después. Desde la asociación les insistimos en que no se resistan y que no forcejeen con el atracador», aconseja García. Ojalá que «los mangantes» acaben pronto entre rejas y los taxistas puedan volver a respirar tranquilos y a preocuparse solo por la falta de carreras.

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