La Guardia Civil sospecha que hay talleres clandestinos que trucan los tacógrafos

Los investigadores tienen claro que los nuevos registradores digitales solo pueden ser manipulados por especialistas

Dos agentes de la Guardia Civil de Tráfico de Galicia inspeccionando un camión este miércoles
Dos agentes de la Guardia Civil de Tráfico de Galicia inspeccionando un camión este miércoles

Redacción / La Voz

El camionero interceptado en las últimas horas cerca de Betanzos con el tacógrafo trucado utilizaba un potente imán para anular el sensor de movimiento del tacógrafo que registra la actividad del camión. Ese sistema era el método más habitual en los casos de manipulación del registrador que se detectaban en los controles de la Guardia Civil de Tráfico. Pero la obligación de que los tacógrafos sean digitales, vigente desde el 2006, llevó a la aparición de nuevas formas de manipulación, que requieren de una mayor complejidad y de mayores conocimientos de electrónica, que solo pueden ser efectuadas en talleres clandestinos que dispongan de una infraestructura adecuada para ejecutar el fraude.

La Guardia Civil tiene claro que ese tipo de manipulación tiene que hacerse en unas instalaciones adecuadas y por mecánicos que conozcan bien el tipo de tacógrafo. El sargento Manuel Lorenzo explica que uno de los sistemas que más detectan en sus inspecciones es el de la instalación de un circuito electrónico que altera el sistema.

Con un mando a distancia

«Externamente no se aprecia ninguna manipulación, por lo que en caso de sospecha tenemos que hacer distintas verificaciones para descubrir el fraude». Es la única forma de descubrir si un tacógrafo ha sido trucado con ese complejo sistema, que el conductor activa con un mando a distancia que se disimula en la cabina del camión con dispositivos similares que no levantan sospechas.

El objetivo de los sistemas piratas de última generación es el mismo que el del tradicional imán, es decir, la anulación de las señales que transmiten información al tacógrafo digital. Cada vez que el conductor pulsa el mando a distancia, el registrador indica que el camión está parado y que, por tanto, su conductor está realizando las horas de descanso obligatorias.

Horas al volante sin descanso

Pero la realidad es muy distinta, porque el vehículo está en movimiento y el camionero consumiendo horas al volante sin ningún control. El trucaje también desactiva otros sistemas del camión, como es el caso del limitador de velocidad, con lo que puede superar los 90 kilómetros por hora establecidos para los camiones sin que ese exceso quede registrado.

Con estas manipulaciones se produce una clara competencia desleal, señala el sargento. Su compañero de patrulla, Héctor Teixeira, añade que la alteración de los tacógrafos es también un grave problema de seguridad vial «porque se producen excesos en las horas de conducción y los camioneros no cumplen con los tiempos de descanso».

Perseguible como delito

La manipulación de tacógrafos tiene una importante sanción económica, de 4.000 euros, que es tramitada por la Xunta. Pero desde el pasado enero, el trucaje es también un delito. Así lo consideró el Tribunal Supremo, que fijó criterio con una sentencia en la que condenó a un camionero a seis meses de cárcel por trucar el registrador con un imán. El Supremo sentenció que se trata de un delito de falsedad en documento oficial.

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