Camilo Nogueira: «Sigo a ser optimista ante o futuro»

En 1964, se plantó en la fábrica de Citroën para pedir trabajo y se lo dieron. Lo perdió en 1972 por ir a la huelga. En 1981 inauguró el Parlamento autonómico y, en 1999, habló gallego en la Eurocámara

Nogueira con Paz, compañera de toda una vida, en Santiago
Nogueira con Paz, compañera de toda una vida, en Santiago

«Pero ti viches como xoga ese rapaz, o fillo de Fran: temos aí a un Messi!». A Camilo Nogueira (Lavadores, Vigo, 1936) le centellean los ojos como a un chiquillo por Reyes al describir el talento de Nico González, el juvenil del Barça que heredó la destreza del que fuera capitán del Dépor. A sus 83 recién cumplidos, no perdió la adicción por la política, dice estar «atento a todo o que ocorre» y continúa combatiendo la negatividad allí donde anida: «É que sigo a ser optimista, que é o difícil». Lo fácil -apostilla- es dejarse llevar por el pesimismo y pintarlo todo de negro.

El que fuera primer eurodiputado del BNG lee y escribe a diario, frecuenta las charlas del Ateneo de Santiago y los conciertos de la Real Filharmonía, y realiza largas caminatas con Paz, compañera de fatigas de toda una vida. Algún que otro fin de semana se evaden al refugio familiar de Toba (Cee). «Aos meus anos o que máis me alegra é que ela estea ben», confiesa emocionado.

Camilo Nogueira es memoria viva de la autonomía gallega. En 1979 formó parte de la Comisión dos Dezaseis, que negoció el proyecto de Estatuto de Galicia, y el mes pasado recogió en Bruselas el Premio Europeo 2019, que le concedió la Fundación Coppieters por la defensa de la identidad del pueblo gallego. Fue un actor decisivo en la aprobación de la Lei de Símbolos de Galicia o la de Normalización Lingüística, y en traer desde Argentina los restos de Castelao. Acaba de publicar Unha nación no mundo, su décimo libro, en el que analiza la historia de Galicia desde la doma y castración de 1480 hasta el 2010. Ahí es nada. Y acumula notas para futuras publicaciones.

«Tamén fago outras cousas, eh», suelta. Consume prensa de papel, que le aporta munición para otro de sus deportes favoritos: la conversación. Habla sin parar, hilando una idea con otra. En solo cinco minutos, explica la huelga de Citroën de 1972, en doce, que los gallegos fundaron la Universidad de Salamanca y conquistaron con su lengua el mundo, y le queda tiempo para relatar cuando los soldados de Israel lo retuvieron y desnudaron al cruzar el control de Gaza.

Por supuesto también está atento al BNG, donde se detuvo tras protagonizar otras muchas aventuras políticas. «O BNG ten que facer o esforzo de recuperar todo o que foi», dice sobre cuando tenía más del 25 % de los votos, porque solo así puede transformar las cosas. Evita dar consejos, pero cree haber contribuido a que el Bloque ya no tenga «aquela visión tan negativa de Europa».

Nogueira es un gran europeísta. Pese al brexit, pese al ascenso de los populismos. «A idea da UE está algo escurecida, pero vai ser relanzada, porque é moi potente». No tiene remedio. Es un optimista compulsivo.

Nogueira apoyando una manifestación en el año 1992
Nogueira apoyando una manifestación en el año 1992

Fui

Diputado que estrené en 1981 el Parlamento gallego y primer parlamentario del BNG en la Eurocámara.

Nogueira en una charla del Ateneo Atlántico la pasada semana
Nogueira en una charla del Ateneo Atlántico la pasada semana

Soy

Ingeniero jubilado de Sodiga y vivo en Santiago.

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