Feijoo, último paladín de la lista más votada

El líder del PPdeG enmienda a Casado reivindicando la vocación mayoritaria de su partido


santiago / la voz

Buena parte del sustrato ideológico del PP de Feijoo se forjó con el declive de Fraga, en aquel revés electoral del 2005 que los populares rumiaron durante una semana, mientras se contaba el voto emigrante. Allí aprendió el PPdeG lo mucho que se puede perder ganando. Allí teorizó sobre el pacto de perdedores. Y fue a partir de aquello cuando Feijoo esbozó su planteamiento de que gobierne la lista más votada, que volvió a rescatar tras el pasado 26M como munición para ajustar cuentas con Pablo Casado.

La doctrina del gobierno de la lista más votada fue exportada al conjunto del PP. Rajoy amagó en el 2014 con regularla por ley al ver que la fragmentación política llegaba para quedarse. La guardó en el cajón, y a partir del 2015 empezó a pagar un alto precio por su desventaja frente al PSOE para sumar.

El propio Pablo Casado fue un abanderado de la idea de la lista más votada hasta octubre del año pasado, cuando su partido llevó al Congreso una iniciativa para incorporar esta doctrina a la ley electoral. Y cuando los demás partidos votaron no, en la calle Génova decidieron dar un volantazo para pactar con quien se pusiera por delante. En Andalucía fueron Vox y Ciudadanos, y eso les permite a los populares dirigir la Administración autonómica con el presupuesto más alto, 34.000 millones de euros. Y lo mismo se proponen hacer ahora por partida doble en Madrid, en el Ayuntamiento y en la comunidad. En ninguno de esos lugares fue el PP la lista más votada. Pero eso da igual. La cúpula del PP más empequeñecido de la historia no tuvo miramientos y liquidó con sus actos este legado.

No obstante, el PP gallego se resiste a prescindir tan fácilmente de su vocación mayoritaria para aglutinar en su seno a toda la familia del centroderecha. Feijoo va camino de convertirse en el último paladín del discurso de la lista más votada, pues en los últimos días no deja de repetir un planteamiento que, en buena medida, le sirve para exhibir músculo ante Madrid y demostrar que el partido resiste en Galicia mucho mejor que en el resto de España, con once puntos más de porcentaje de voto.

El discurso de la lista más votada permite ver también a nivel de Estado donde reside la gran fuerza del PP: en buena parte del territorio gallego y ciudades como A Coruña, Lugo y Ferrol y, después, en lugares dispersos como Salamanca o Málaga, pues buena parte de las capitales de provincia de Castilla y León han basculado hacia el PSOE.

El PP de Feijoo sufrió un buen zarpazo el pasado 26M. No puede disimularlo. Pero ante su partido en España todavía puede presumir de haber actuado como dique de contención ante la nueva derecha. Vox obtuvo 140 concejales en Madrid, 104 en Andalucía y en Galicia se quedó a cero. Y Ciudadanos logró en toda la provincia de A Coruña, la más poblada y urbana, la discreta cifra de 8 ediles, solo uno más que la lista independiente patrocinada por Torres Colomer contra el PP en el municipio de Ribeira.

Aún hay robustez en el PPdeG que le da base a Feijoo para erigirse en el último paladín del discurso de la lista más votada. Pero los signos de desgaste están ahí. Al PPdeG le va a convenir que Ciudadanos materialice sus votos en escaños para tener con quién sumar. Lo contrario puede ser revivir la agonía del 2005: la de perder ganando.

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