Presupuestos: el examen final de En Marea

Iglesias y Sánchez dan por hecho el apoyo de sus cinco diputados a pesar de sus quejas por el maltrato a Galicia


Madrid / La Voz

Los Presupuestos Generales del Estado que ha presentado el Gobierno son un desastre y un desaire para Galicia. Se trata de un hecho objetivo. Lo saben en el Ejecutivo y lo saben también todos los partidos que deberán votar esas cuentas públicas en el Congreso. Unos Presupuestos que reducen en un 20 % la inversión en Galicia y sin embargo disparan en un 52 % la cantidad que el Estado va a gastar en Cataluña no pueden ser vistos por nadie como algo positivo para la comunidad gallega, al margen de que sean o no las cuentas públicas más sociales de los últimos años, como afirma el Gobierno.

Esos Presupuestos tan desequilibrados en detrimento de Galicia serán votados favorablemente, sin embargo, por los seis diputados del PSdeG en el Congreso. Hay que decir también que los 12 diputados del PPdeG que votarán en contra rechazarían esas cuentas aunque en Galicia hubiera caído una lluvia de millones. Para bien o para mal, eso es lo que ocurre con las fuerzas políticas de ámbito nacional. Los intereses del partido que está en el Gobierno o la oposición de turno pesan más que los de la circunscripción por la que han sido elegidos los diputados.

Así funcionan y han funcionado siempre el PSOE y el PP. Pero ¿qué ocurre por ejemplo con En Marea? ¿Sus cinco diputados que se presentaron a las elecciones bajo las siglas Podemos-En Marea-Anova-EU forman parte de una fuerza política de ámbito estatal o se deben exclusivamente a los intereses de Galicia? Si hubiera que juzgar por lo que opinan Podemos y el PSOE, sus votos están condicionados por lo que decida la dirección del partido morado. Cada vez que Pablo Iglesias o Pedro Sánchez se refieren a los apoyos con los que cuentan los Presupuestos que ambos han pactado dan por hecho que los diputados de En Marea en el Congreso votarán a favor. Iglesias acudió incluso a la cárcel de Lledoners para tratar de convencer a Oriol Junqueras de que apoye unos Presupuestos que son un premio para Cataluña, pero no consideró necesario acudir a Galicia a convencer a los diputados de En Marea de que respalden unas cuentas públicas lesivas para todos los gallegos, aunque sus votos son tan determinantes como los de ERC para sacarlas adelante.

En Marea tiene ahora una magnífica oportunidad de demostrar que sus diputados, incluidos los que pertenecen a Podemos, no están sometidos a la obediencia de voto respecto a Iglesias. En Marea se reunirá esta semana con el Gobierno para intentar mejorar los Presupuestos para Galicia. De momento, acaba de retirar la petición de comparecencia de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, para que explique los recortes en Galicia, una vez que el Gobierno accedió a abrir una negociación con En Marea. Será difícil, en todo caso, que de esa mesa salgan unos Presupuestos que compensen la enorme desigualdad que encierran o que un solo euro de los destinados a Cataluña cambie de rumbo para acabar en Galicia. El resultado de esa negociación, y el voto de cada uno de los diputados de En Marea, que no tiene por qué ser unánime, decidirá si se deben a los intereses de Galicia o a los de Pablo Iglesias.

Màxim Huerta envía señales de que se siente discriminado

Màxim Huerta, el ministro más breve de la democracia, ha mantenido silencio desde que Pedro Sánchez le invitó a abandonar el cargo por sus pasados problemas con Hacienda, pero podría estar pensando romper ese mutismo, a la vista de los últimos acontecimientos, que ponen en entredicho el compromiso que Sánchez esgrimió para justificar su destitución. Son varios los ministros que, como él, crearon sociedades interpuestas para pagar menos impuestos, y también el elegido por Sánchez como candidato a la alcaldía de Madrid, Pepu Hernández. El compromiso era ese, al margen de que las sociedades se utilizaran correctamente o no. De momento, Huerta se dejó ver en los Goya y ya lanzó algún recado.

Errejón, a un paso de generar la primera derrota de Iglesias

El laberinto en el que se ha metido Podemos después de que Íñigo Errejón decidiera renunciar a la marca para presentarse a las elecciones a la Comunidad de Madrid integrado en la plataforma impulsada por la alcaldesa de la capital, Manuel Carmena, es sin duda el mayor atolladero con el que se ha encontrado Pablo Iglesias desde que en el 2014 el partido se presentó a las europeas con su rostro impreso en las papeletas. Una salida traumática a la crisis que implicara una lista alternativa a la de Errejón sería, según muchos líderes territoriales, una especie de suicido político. La mayoría apuestan por que al final habrá que ceder, lo que implicaría la primera derrota de Iglesias como líder.

El crecimiento de Vox alarma ya a casi todos los partidos

Nadie se atreve a expresarlo en público, pero las encuestas internas de los partidos difieren bastante de los pronósticos del CIS de José Félix Tezanos. El problema no es sin embargo que casi todos, excepto el PSOE, consideren que se sobrepondera a los socialistas y se infravalora al resto. El verdadero objeto de preocupación que se empieza detectar en todos los partidos es que el crecimiento de Vox en los sondeos más realistas alcanza proporciones verdaderamente alarmantes. Y se produce en casi todas las comunidades. Una situación que no interesa ni a la derecha ni a la izquierda, que por eso callan de momento y no difunden esas encuestas para no dar más propaganda a los de Abascal.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
15 votos
Comentarios

Presupuestos: el examen final de En Marea