La Guardia Civil vincula los caballos muertos en Oia con disputas entre ganaderos de la sierra

Sospecha que tres personas pueden estar detrás de un acto debido a diferencias entre ganaderos de vacuno y de equino

Unos caballos mostrencos pastan en la Serra da Groba, en Oia
Unos caballos mostrencos pastan en la Serra da Groba, en Oia

Vigo / La Voz

El misterio que rodea la matanza de cuatro caballos en Oia sigue creciendo ante la falta de respuestas policiales. Por ahora, en la zona, la sierra de A Groba, todos son rumores, especulaciones que los vecinos comentan aún con el susto en el cuerpo. Oficialmente, al hablar con representantes vecinales, el mensaje que se traslada evidencia un clima de convivencia ejemplar en el macizo. Ya sea entre comuneros y ganaderos, o con cazadores, incluso entre criadores de vacuno y de equino. «Non hai explicación posible, levámonos ben todos e convivimos sen problemas dende fai anos», explica el presidente de los ganaderos de caballos en Oia, Modesto Domínguez. Pero a ojos de la investigación, instruida por el Seprona de la Guardia Civil de Tui, no todo es tan de color de rosa.

A falta de pruebas para llegar a los culpables, sí existe una línea de investigación sobre lo ocurrido que aclara qué motivó semejante sinsentido. La tesis policial vincula las muertes de los cuatro caballos con disputas entre ganaderos de equino y vacuno que comparten pasto y montes en A Groba. Su teoría señala la matanza como un acto de represalia derivado de estas presuntas rencillas y cometido por hasta tres personas.

El gran problema para seguir avanzando en el caso es la ubicación de la escena de las muertes, en lo alto de la sierra, a dos kilómetros de la pista asfaltada más cercana y dentro de un cierre al que solo pueden acceder los ganaderos. Un espacio por el que no pasa nadie durante días y que carece de cobertura de telefonía.

Sin cobertura

«Aquí, cando se entra, desaparece un ata que sae, non hai forma de dar contigo ou localizarte o móbil», explica el propio Modesto en referencia a la complicación que supone la ausencia de cobertura para los agentes. Y es que, en el supuesto de que ya hubiera sospechosos a los que vigilar de cerca, las señales de sus telefonía no se hubieran registrado en los repetidores de la zona, por lo que tampoco se podría constatar su presencia en el lugar y franja horaria en la que mataron a palos a los caballos. La situación, incluso, ha entrado en un callejón sin salida aparente que lleva a sus responsables a confiar la resolución del caso a un golpe suerte en forma de algún testigo que asegure en declaración oficial que lo presenció.

La investigación confía la resolución del caso al hallazgo de algún testigo que viera los hechos La repercusión de lo ocurrido en Oia tampoco deja de crecer. Ayer, en Madrid, el Defensor del Pueblo, Francisco Fernández Marugán, solicitó información a la Xunta sobre las circunstancias en las que se produjo el maltrato animal. También se pregunta por el régimen jurídico que ampara la protección de esta especie milenaria, ya que no parece haber una posición unánime sobre si son animales silvestres o de aprovechamiento ganadero.

El escrito remitido a San Caetano recoge que, de considerarse un animal silvestre, estaría sometido a la Ley del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad. De catalogarse como animales de aprovechamiento ganadero se regularía con la ordenación zootécnica, sanitaria y de bienestar animal de las explotaciones equinas.

También en Madrid, pero en el Congreso de los Diputados, el grupo En Marea se interesó por lo ocurrido planteando preguntas para conocer el contenido de la investigación de la Guardia Civil. También plantea algún plan de vigilancia especial en la zona para evitar nuevos casos. Por último, se alude a la condición de este caballo mostrenco como especie en peligro de extinción, cuando solo en Oia hay 850.

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