La catedral de Santiago reclama más cámaras tras el ataque a una figura del siglo XII

Creen que se hizo con un rotulador y los autores se exponen a multas de 6.000 a 150.000 euros

Los autores de la pintada en la catedral de Santiago se exponen a multas de entre 6.000 y 150.000 euros El Conselleiro de Cultura calificó el acto vandálico de «atentado contra toda Galicia». La pintada podría eliminarse en las próximas horas con técnicas de rayo láser

Santiago / La Voz

No se sabe a ciencia cierta a quién representa. Ni siquiera el director de la fundación que se encarga de la promoción de la catedral de Santiago, Daniel Lorenzo, maneja esa información. Lo que sí se conoce de la escultura de la fachada de Praterías que amaneció ayer pintada es que es una iconografía apostólica, de principios del siglo XII. Más de 900 años llevaba pasando casi inadvertida, a la sombra de otras figuras más populares, hasta que a una o varias personas de identidad desconocida -por el momento- se les ocurrió retocar su aspecto. Dibujaron manchas alrededor de sus ojos y una especie de bigote, imitando el maquillaje de guerra empleado por el batería de Kiss. Y, para rematar, el nombre de la mítica banda estadounidense (escrito con la grafía típica que esta utiliza) sobre la tapa del libro que sujeta la pieza ultrajada, ubicada en una de las columnas de mármol que flanquean la puerta derecha de acceso a la basílica.

El acto vandálico no tardó mucho tiempo en trascender y el revuelo generado en los medios de comunicación y en las redes sociales forzó la comparecencia de los representantes de la Consellería de Cutura, del Ayuntamiento de Santiago y de la propia catedral, para dar cuenta de lo sucedido. Tras una primera valoración por parte de los expertos en restauración de la basílica compostelana y de los responsables de la Dirección Xeral de Patrimonio, todo indica que el dibujo fue realizado con un rotulador azul de punta gorda y el daño parece fácilmente reversible. Pero, al margen de que ya se haya puesto en marcha la maquinaria para borrar la tinta, desde la catedral reclamaron la implementación de medidas para evitar que vuelva a suceder.

«Hemos comentando la posibilidad de instalar cámaras de vigilancia en el exterior en el futuro, para que se controlen puntos críticos en los que se pueda hacer daño al patrimonio», señaló Daniel Lorenzo. El director de la Fundación Catedral considera que la seguridad con medios humanos en la ciudad está «más que garantizada, pero una cosa son los controles para evitar daños a las personas y otra al patrimonio, y hay espacios como este donde es relativamente fácil hacerlo con algo tan sencillo como un rotulador».

En términos parecidos se expresó el deán de la catedral, Segundo Pérez: «Estes incidentes son cousas inevitables. O que pasa é que dende o século XIX a primeira pedra que hai fóra da catedral depende do Concello, non de nós, que só nos encargamos da vixilancia no interior. Pero, polos diálogos que temos coa Policía e co Concello, creo que están en boa disposición e facendo todo o que está na súa man».

Dispositivo de seguridad

Sobre la seguridad en el entorno, el alcalde santiagués, Martiño Noriega, recordó que existe «un dispositivo de seguridade nestas datas, no que colaboran Policía Local e Nacional, e leva habéndoo hai tempo ao longo dos meses de xullo e agosto, cun aumento incluso este ano da presenza de efectivos e das patrullas no casco histórico da cidade».

El regidor señaló que este tipo de infracciones «entra dentro do civismo e é imposible asegurar un control sobre todo o patrimonio», al tiempo que reprobó el acto vandálico y aseguró que ante este tipo de actuaciones «somos totalmente intolerantes».

En cuanto a las cámaras de seguridad, Noriega dijo que hay varias en las plazas que rodean a la catedral, aunque no quiso adelantar nada sobre su ubicación y las grabaciones registradas hasta que los cuerpos de seguridad que trabajan sobre el caso estén en disposición de decir algo a este respecto. «Cando teñamos algunha información, comunicarémola», apostilló el alcalde, para aclarar que en el parte policial de esa noche «non se detectou ningunha incidencia» que pudiera relacionarse con la pintada.

Piden colaboración ciudadana

El Conselleiro de Cultura, Román Rodríguez, fue rotundo al hablar de las consecuencias del acto vandálico: «Vaise aplicar con toda a contundencia posible a lei de patrimonio, que cualifica unha infracción deste tipo como grave, e que leva aparellada unha sanción de entre 6.000 e 150.000 euros». «Estamos ante unha barbaridade, ante un auténtico atentado cultural. Entendemos que é unha barrabasada o que se fixo e o que estamos desexando é que as forzas e corpos de seguridade poidan localizar ás persoas que fixeron estas pintadas», indicó el representante de la Xunta. Horas más tarde, la Policía Nacional hacía un llamamiento a través de las redes pidiendo la colaboración ciudadana para encontrar a los responsables de lo sucedido. En su mensaje recordaba que la catedral de Santiago es Patrimonio de la Humanidad y «nos pertenece a todos. Estas pintadas, además de una falta absoluta de respeto o civismo, son delito».

En este aspecto incidió también el conselleiro, que no quiso restar la importancia a lo sucedido: «Aínda que parezan pequenas falcatruadas non o son. É un atentado contra o patrimonio galego e, por tanto, contra o conxunto de Galicia».

Los curiosos que ayer por la tarde se acercaron a Praterías se encontraron con lonas cubriendo la escultura afectada. Se trataba del habitáculo para comenzar la reparación. Aunque se esperaba eliminar la pintada ayer mismo, empleando utensilios utilizados en la rehabilitación del Pórtico, la tarea se retrasó a la espera de que llegue el material necesario para la limpieza.

Praterías, la fachada de la justicia y el caos

P. calveiro

Hoy es la entrada principal a la basílica santiaguesa y fue rehabilitada en los años ochenta

Entre el Obradoiro y A Quintana se encuentra otra de las caras más fotografiadas de la catedral de Santiago. La fachada de Praterías recibe su nombre de la plaza a la que mira. A los pies de la escalinata se emplazaban antiguamente los talleres de orfebres que vendían recuerdos en plata con diversos motivos jacobeos, y aún queda hoy algún representante de este oficio. Es conocida y estudiada por los alumnos de Historia del Arte como el único telón exterior románico que conserva la basílica compostelana, por la que accedían los peregrinos que llegaban a su meta a través del Camino Portugués y la Vía de la Plata, y una de las más transitadas cuando la antesala al pórtico de la Gloria era un lodazal en los días de lluvia. De un tiempo a esta parte es la entrada principal para todo visitante que, esperando en la cola de entrada, puede detenerse a contemplar una obra singular, en la que la justicia y el caos conviven desde hace siglos. Restaurada en los años ochenta, se mantiene en un admirable estado de conservación.

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