El impulsor de la nacionalidad histórica

La Constitución y el Estatuto articulan el legado de Meilán, que deja pendiente el sueño de un partido galleguista de centro

Un nuevo partido: en 1983, en campaña con un partido de centro galleguista
Un nuevo partido: en 1983, en campaña con un partido de centro galleguista

A Coruña / La Voz

«Yo escribí el término nacionalidad histórica en el Estatuto, que no figura ni en la Constitución ni en los del País Vasco o Cataluña», sentenciaba José Luis Meilán Gil en las páginas de La Voz de Galicia. Si sobresaliente fue su aportación a la preparación de la Carta Magna, Galicia recordará al catedrático de Derecho Administrativo como una de las piezas claves del complejo engranaje de los pactos del Hostal, antesala de la aprobación de nuestro Estatuto de Autonomía en un referendo que «sacó a Galicia por fin de la oscuridad», añadía.

Pactos del hostal: Meilán, Iglesias Corral y Miguel Sanmartín, durante la firma del acuerdo
Pactos del hostal: Meilán, Iglesias Corral y Miguel Sanmartín, durante la firma del acuerdo

Como político, Meilán deja como legado la fundación de partidos o su inestimable labor como diputado y secretario de Estado para el Desarrollo Constitucional, y solo deja pendiente un sueño por ahora irrealizado: «Hay una base sociológica para un partido galleguista de centro. Al gallego no le gusta lo radical».

Rector de 1990 al 2003: toma de posesión del 2001
Rector de 1990 al 2003: toma de posesión del 2001

Como intelectual, Meilán se va enfundado en la bandera del Derecho, base desde la que planteó los libros que ornan su trayectoria y los artículos con los que impartió sabiduría desde las páginas de este periódico, que en 1987 lo distinguió con el Premio Fernández Latorre de Periodismo.

Reconocimientos: con Francisco Vázquez en el acto de su ingreso en el instituto José Cornide
Reconocimientos: con Francisco Vázquez en el acto de su ingreso en el instituto José Cornide

A la Universidade da Coruña dedicó 13 fructíferos años como rector. Él acuñó el «efecto Spielberg», con el que bautizó un colofón escenográfico para conferencias y otros actos: la apertura de las cortinas de la cristalera del Paraninfo para dejar a la vista el mar. Ayer, situado su féretro en el escenario, asistió por última vez a la caída del telón.

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