El cinturón tropical se está desplazando hacia el norte

La medida en que estos cambios afectarán a nuestro clima todavía están por determinarse, pero son previsibles alteraciones notables que harán que la flora, la fauna y los patógenos característicos de regiones tropicales comiencen a interactuar con nuestra biosfera

El lugar donde no existen las borrascas La zona del planeta donde cada día se producen miles de tormentas y caen millones de rayos es también el lugar donde el aire no gira para producir anticiclones y borrascas.

redacción / la voz

Cada día se producen en la Tierra unos ocho millones de rayos, seis mil en solo un minuto. Una cifra que convierte el récord histórico de cincuenta mil que se registró en Galicia durante el 2017 en un dato insignificante. De hecho, el aparato eléctrico es un fenómeno atmosférico poco habitual de las latitudes medias. El ochenta por ciento de las tormentas tienen lugar en una región del planeta conocida como zona de convergencia intertropical (ZCI), un cinturón de nubes de tormenta que rodea el ecuador. La inclinación del eje de rotación terrestre provoca que la radiación solar sea más intensa en el ecuador que en los polos. Para compensar esa diferencia de temperatura, el planeta pone en marcha corrientes de aire que desplazan el frío y el calor por todo el globo. Ese proceso comienza en la latitud cero, donde el aire cálido asciende. A una determinada altura, la humedad condensa y forma nubes con gran desarrollo vertical o cumulonimbos, que pueden alcanzar los veinte kilómetros de altura, superando por mucho la altitud de crucero de un vuelo comercial, de unos doce kilómetros. Por ello, la ZCI representa una amenaza seria para la aviación. En junio de 2009, un vuelo internacional de Air France que salía desde Río de Janeiro con destino a París cruzó ese cinturón tropical, donde además de rayos y truenos el aire sopla con mucha intensidad. El aparato cayó al Atlántico sin dejar supervivientes.

Ahora, el calentamiento global está provocando que esas condiciones tropicales, cálidas y húmedas, se expandan hacia el norte y el sur. «Las últimas estimaciones hablan de una expansión algo menos de un grado de latitud por década, concretamente entre 138 km y 277 km hacia el norte y hacia el sur», explica Jorge Eiras, físico e investigador de la Universidad de Santiago. La expansión del cinturón tropical hacia el norte permitirá que Galicia quede más cerca que nunca del clima que reina entre los trópicos de Cáncer y Capricornio, situados en latitudes 23 grados norte y 23 grados sur. «La medida en que estos cambios afectarán a nuestro clima todavía ha de determinarse, pero sí es cierto que son previsibles alteraciones notables que harán que la flora, la fauna y los patógenos que antes eran característicos de regiones tropicales comiencen a interactuar cada vez más con nuestra biosfera», añade Eiras.

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