La paliza a los Charlines desencadena una investigación por un alijo de coca

La Guardia Civil señala a dos colombianos como los autores de las agresiones


VIGO / LA VOZ

La tesis que apuntaba inicialmente a un intento de robo en casa de la familia Charlín pierde fuerza a medida que avanza la investigación. El objetivo principal pasa por aclarar las causas que motivaron la paliza propinada, el miércoles por la mañana, a Manuel Charlín Gama y a su hijo Melchor Charlín Pomares a manos de dos hombres, a los que la Guardia Civil otorga pasaporte colombiano. La principal línea de investigación en la que se trabaja, ya desde el miércoles por la tarde y de forma conjunta con diferentes unidades gallegas del Instituto Armado especializadas en narcotráfico, responde a un ajuste de cuentas. Las evidentes discrepancias entre agresores y agredidos tendrían su origen, presuntamente, en una operación de narcotráfico diseñada para introducir en España un alijo de cocaína procedente de Sudamérica. La cantidad de fardos en juego podría superar la tonelada de peso.

La información que manejan los investigadores va más allá. Sobre todo para dar con los dos agresores que accedieron a la vivienda de los Charlín, ubicada en el lugar de Cálago, en Vilanova de Arousa. Aunque se tiene constancia de que los asaltantes a la casa fueron dos, se sigue una pista que sitúa a los citados agresores en compañía de otras personas, también de nacionalidad colombiana. Incluso no se descarta que la pareja de agresores y sus acompañantes sean integrantes de algún cartel del país cafetero asentado en España. Una de las primeras gestiones hechas para dar con ellos fue comprobar la identidad de los huéspedes que se alojan en hoteles de O Salnés, o de ciudades próximas, para descartar que se esconden en algún negocio hotelero.

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Tensión y violencia a las puertas de la casa de Manuel Charlín Uno de los hijos de Charlín ha golpeado en la espalda a un fotógrafo y ha arrebatado y tirado al suelo el micrófono y el teléfono móvil de una reportera. Josefa Charlín y una nieta del jefe del clan también han increpado a los profesionales de los medios de comunicación, a quienes han culpado del asalto de esta mañana

El hecho de que diferentes grupos de la Guardia Civil estén volcados en el caso tiene su razón de ser en la creencia policial de que todavía resulta posible hacer algo más que arrestar a un par de asaltantes. La información que manejan los agentes revela que la persona que, presuntamente, estaría al frente de la operación en Galicia sería Melchor Charlín, que cabe recordar se llevó la peor parte de la paliza. Siguiendo la misma tesis policial, y a falta de que se confirmen los hechos investigados, Melchor habría sido incapaz de contratar a la tripulación y el barco necesario para recoger en el Atlántico el presunto alijo. El problema, según las mismas fuentes, es que la organización criminal colombiana sí habría enviado ya su embarcación cargada de fardos, pero ante la falta de respuesta en alta mar, en forma de barco dispuesto a recoger el polvo blanco, los colombianos habrían optado por utilizar la violencia para demostrar, una vez más, que con ellos no se juega.

Alta médica

Marina Santaló, desde Vilagarcía, informa de que el asalto a la vivienda familiar de los Charlín terminó con Manuel Charlín y su hijo Melchor en el hospital de O Salnés al poco tiempo de cometerse las agresiones. Si el patriarca del clan recibió el alta el mismo miércoles a primera hora de la tarde para regresar a la vivienda, su hijo permaneció en el complejo hospitalario hasta ayer a primera hora de la mañana. El Servizo Galego de Saúde (Sergas) informó en referencia a Melchor Charlín: «Tras cursar evolución clínica satisfactoria y quedar en observación preventiva de madrugada, recibió el alta a las 08.30 horas». Fuentes del hospital de O Salnés añadieron que, a pesar de los abundantes traumatismos sufridos principalmente en la cara, las heridas de Melchor Charlín no revestían gravedad, y de ahí que pueda hacer una vida normal, por ahora, sin sobreesfuerzos.

Cuatro acusados en la misma causa que Oubiña se negaron a declarar ante el juez en Oviedo

La operación Matta, en el marco de la cual se arrestó el viernes a Laureano Oubiña durante unas horas, sigue avanzando en su fase de instrucción judicial. Por ahora han sido citados cuatro de los acusados -se realizaron 19 detenciones-, que una vez sentados frente al juez se negaron a declarar. Dichos investigados se acogieron al derecho que les permite guardar silencio. Se da la circunstancia de que estas cuatro personas son esposas y madres de algunos de los implicados al más alto nivel en esta trama relacionada con el clan de los Mercheros, una organización muy conocida desde hace años por las fuerzas del orden asturianas.

La Guardia Civil de Oviedo, que aún tutela la investigación a través de una unidad especializada en el tráfico de drogas, explicó ayer que el arresto del conocido arousano responde a los «coletazos» de la parte policial, en alusión al hecho de que Oubiña fue detenido cuatro meses después de darse por concluida la investigación, que implicó la identificación de 50 presuntos camellos que se encargaban de repartir la mercancía por las calles de numerosas localidades asturianas, el registro de once domiciliarios a lo largo y ancho del Principado en los que se incautaron casi cinco kilogramos de cocaína y más de once de marihuana, 14.000 euros en metálico, cuatro armas cortas, munición para dichas pistolas y quince vehículos de alta gama que la Guardia Civil todavía tiene en su poder.

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