En Marea exige la dimisión de Quinteiro tras una reunión que agrava su crisis

El plante de los críticos amenaza con romper el partido y el grupo parlamentario


santiago / la voz

La diputada de En Marea cuya continuidad como parlamentaria es toda una incógnita tras el incidente que tuvo el sábado de madrugada con la Policía Local de Santiago sacudió en la tarde de ayer a la reunión del consello das mareas. En ella se iba a decidir si se proponía su marcha del grupo parlamentario o cualquier otra medida disciplinaria. Al encuentro, al que fueron convocados los 35 miembros del consello, acudieron también en apoyo de su compañera algunos del sector crítico que llevaban meses sin participar en el máximo órgano del partido entre plenarios. No lo hicieron, en cambio, ni Xosé Manuel Beiras ni López Rico (Cerna).

Antes del consello das mareas, que empezó pasadas las siete de la tarde, hubo una reunión del grupo parlamentario -la segunda desde que trascendió el incidente-. En la del jueves, la mayoría de los diputados se manifestaron en contra de la dimisión de Paula Quinteiro, pero Luís Villares y Paula Vázquez Verao se posicionaron a favor de que entregase el acta. Sin embargo, sabiendo que si no llegaban a un acuerdo corría peligro la unidad del grupo y también la del partido, ayer se celebró una segunda reunión en la que, según distintas fuentes, se acordó que Villares, como portavoz de En Marea, propondría al consello das mareas la apertura de un expediente a la diputada, evitando así que se debatiese su dimisión.

Así empezó el encuentro al que acudió Paula Quinteiro para dar explicaciones sobre los hechos ocurridos en la noche del sábado, cuando según el atestado policial, se inmiscuyó en una actuación de la Policía Local tras la denuncia de unos vecinos que aseguraban que un grupo de jóvenes estaban rompiendo cristales retrovisores de varios coches. Quinteiro, al parecer, intervino haciendo uso de su acta de diputada para encararse a los agentes, a los que llegó a decir: «Non sabedes con quen estades a falar».

Abandono

La parlamentaria de Podemos llegó al consello das mareas acompañada de miembros del sector crítico que hacía tiempo que no iban a las reuniones, como Iago Martínez, de Marea Atlántica, o Rafa Dopico, de Compostela Aberta. Tras su intervención, le plantearon una serie de preguntas a la diputada, algo que molestó a sus compañeros, que abandonaron el encuentro veinte minutos después de empezar. Según José Rivera, Peyo, de Marea de Vigo, se debió a que esas preguntas no las consideraron pertinentes porque suponían «un ataque persoal á nosa deputada». Y así, el propio Peyo, Rafa Dopico, Iago Martínez y dos más, abandonaron la sede de En Marea. También lo hizo, pero solo para dar explicaciones, Xurxo Triñanes, de Boiro Novo, que fue quien hizo las preguntas que provocaron la marcha de los críticos. Según indicó, solo le pidió a Quinteiro que aclarase lo ocurrido, y lamentó la actitud de los que se ausentaron, a su entender, impropia de una organización que lo que busca es romper con las formas clásicas de hacer política, por lo que «non se poden escudar na defensa de alguén por moito que sexa un dos nosos».

Con los críticos ausentes, continuó una reunión que se alargó más de tres horas y en la que el consello das mareas acordó, por mayoría, pedir la dimisión de Paula Quinteiro. Solo se abstuvieron los tres diputados: Luís Villares, Davide Rodríguez y Paula Vázquez Verao. No fue el portavoz de En Marea el que dio las explicaciones al finalizar el consello -Villares todavía no se pronunció públicamente sobre el incidente-. Gonzalo Rodríguez, miembro de la coordinadora, dijo que la decisión se había tomado porque las explicaciones de Quinteiro no habían convencido: «Considerouse que non xustificou o uso da súa condición de deputada no ámbito persoal», y que además no se explicó con transparencia. Por lo tanto, «consideramos que esta actitude condiciona o seu labor e que non é a persoa máis adecuada para as funcións de deputada». Y pidieron su dimisión.

Ahora se abren varias incógnitas. Para empezar, no parece que Quinteiro vaya a dimitir -ayer no respondió a La Voz para aclararlo-, porque ni su círculo más próximo ni la mayoría de sus compañeros en el Parlamento de Galicia están de acuerdo con esa dimisión. De no aceptar el grupo esa dimisión y de ponerse la mayoría de los diputados del lado de Quinteiro, se generaría un conflicto que pone en peligro la unidad del grupo parlamentario, lo que recuerda la ruptura de Alternativa Galega de Esquerda y supondría un nuevo fracaso político para Beiras.

La mayoría de los parlamentarios del grupo se oponen a que la diputada entregue el acta

El consello afirma que Quinteiro «non é a persoa axeitada para exercer de deputada»

El Gobierno recalca que los políticos no pueden tener privilegios

El caso de la diputada Paula Quinteiro fue ayer criticado por el Gobierno central. Su portavoz, Íñigo Méndez de Vigo, se refirió a ello tras el Consejo de Ministros de ayer. Los diputados, dijo, son iguales ante la ley que el resto de los ciudadanos y tienen responsabilidades ante ella, al margen del aforamiento que puedan tener. «No tenemos en nuestro ADN nada que nos haga diferentes. Y eso es bueno que se sepa», dijo. Los parlamentarios, por tanto, en opinión del Gobierno, no pueden tener privilegios como los que pretendía tener Paula Quinteiro cuando el pasado sábado se vio envuelta en ese incidente con la Policía Local de Santiago. Posiblemente hoy se pronuncie Podemos, ya que Irene Montero, Yolanda Díaz y Ánxela Rodríguez estarán en Pontevedra.

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