«Estuve al lado de Michael Jackson»

Javier Becerra
Javier becerra REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

Eduardo Pérez

Cuando tenía siete años, el coruñés Edu Blanco acompañó al artista mientras cantaba «Heal The World»

14 feb 2018 . Actualizado a las 11:42 h.

Cuando en los noventa Edu Blanco lo comentaba en el bus del colegio sus compañeros le llamaban mentiroso. «Normal -piensa ahora-. Imagínate que un niño de siete años te suelta: "Estuve al lado de Michael Jackson en el escenario de uno de sus conciertos". Decían que estaba chalado». Pero sí que fue cierto. Ocurrió el 23 de septiembre de 1992 en el estadio Vicente Calderón. El artista hacía escala en Madrid dentro de la gira Dangerous Tour y, poco antes de terminar su concierto, varios niños se sumaban a él para interpretar la canción Heal The World. Blanco se encontraba allí.

Este coruñés, que hoy tiene 33 años, sonríe cuando rememora todo aquello. Muestra el pase de backstage que le pusieron en su día y admite que, en lo relacionado con la música, su infancia no fue igual que la de otros niños de la época. Su padre, que se llama igual que él, fue durante muchos años el concejal de fiestas del Ayuntamiento de A Coruña. En esos años se inauguró el Coliseo, por ejemplo. Relacionarse con estrellas del pop formaba parte de la vida familiar.

Pero, claro, una cosa era Alejandro Sanz, Sergio Dalma u Hombres G (por citar artistas con los que Edu conserva fotos cenando con ellos de pequeño) y otra, personajes tan estratosféricos como Michael Jackson. En 1992 era aún el rey del pop. Se trataba del artista favorito de Edu. Cuando le propusieron acompañarlo en el escenario no se lo pensó dos veces.

«Fue todo gracias al promotor Jesús Manzano, que era amigo de mi padre. Le dijo que los organizadores del concierto de Madrid necesitaban niños para la canción Heal The World. Y me metieron allí». Las cosas no discurrieron como él pensaba: «En su momento me fastidió mucho, porque me perdí casi todo el concierto y yo, que era muy fan de Michael Jackson, lo quería ver».

Cuando la actuación había despegado, Edu se tuvo que retirar. «Sería la cuarta canción del concierto, cuando vinieron a por mí a la grada y me llevaron para la zona trasera del escenario -recuerda-. Nos colocaron una pegatina para poder entrar. Pero estuvimos allí un montón de tiempo. Yo no paraba de pensar en lo que me estaba perdiendo».

En aquella gira Michael Jackson optó por la espectacularidad más que nunca. Se trata de una de las producciones más descomunales que un artista musical había llevado jamás. Un ejemplo: al final, Jackson terminaba volando sobre el público con un jetpack. ¿Cuál era el papel del pequeño Edu en medio de todo ese gigantesco espectáculo? Representar la pureza y la inocencia de la infancia dentro de Heal The World, una melosa canción que apela a la paz mundial y los buenos sentimientos.

Edu continúa el relato: «Después de un rato allí dentro, nos cambiaron. A cada uno de los niños le pusieron ropas de diferentes países del mundo. Yo iba de canadiense, con un gorro de castor». Cuando se acercaba la canción, la penúltima del concierto, los colocaron en orden: «Estábamos todos de la mano, cada uno con su disfraz. Primero iba a una niña, luego yo. Michael Jackson pasó por delante de nosotros, pero sin saludar. Cogió a la niña y se fue al escenario con todos nosotros detrás».

A Edu le llamó la atención de manera especial una cosa. En aquel entonces el aspecto físico de Michael Jackson ya daba que hablar. «Unas veces lo veías con la cara súper tersa y otras demacrado, como un monstruo. Me fijé en eso mucho. Le vi todo en plan perfecto. Supongo que sería el maquillaje», se ríe.

Pese a la imagen cercana y cariñosa que la estrella proyectaba con los niños, en la trastienda se comportaba de otro modo. Ni un solo gesto de complicidad y sí mucho divismo: «Nos insistieron mucho en que no podíamos tocarlo, ni hablar con él. Nos advirtieron antes de empezar que él estaba muy concentrado, que no se le podía hablar ni molestar». Al terminar el concierto tampoco se dirigió a ellos. La otra cara de un genio.