Veinte años del Discoverer, el accidente que rompió el aislamiento de Ferrol

El Gobierno central compensó la tragedia con la gratuidad de la AP-9 entre Fene y la ciudad

20 años del día en el que As Pías se partió en dos Los testigos del accidente del Discovery recuerdan para La Voz una noche que sigue en la retina colectiva

FERROL / LA VOZ

El 13 de enero de 1998 Ferrol fue portada de periódicos e informativos de televisión en todo el mundo. A las 1.27 horas, una borrasca que inesperadamente se desplazó hacia el noroeste, con rachas de viento que llegaron a alcanzar los 170 kilómetros por hora, provocó que la mayor plataforma de perforación del mundo -254 metros de eslora, 38 de manga y 19 de puntal-, el Discoverer Enterprise, que se estaba construyendo en Astano, rompiese las 16 estachas con las que estaba amarrada al muelle del astillero y se empotrase en el puente de As Pías, seccionándolo por la mitad. El fuerte impacto ocasionó el hundimiento de cien metros de la estructura viaria, la plataforma se incrustó lateralmente en el hueco abierto y Ferrol se quedó sin su principal vía de comunicación con el resto de Galicia. No hubo que lamentar desgracias personales, porque ningún vehículo circulaba en ese justo momento por As Pías, aunque sí unos instantes antes, y los operarios que se encontraban en el buque habían sido desalojados minutos antes de que la plataforma se soltase -al comprobar la fuerza del viento se trató de reforzar el amarre y dos remolcadores lograron ladear la plataforma, pero no frenarla-. La próxima madrugada se cumplen veinte años.

De inmediato se accionaron todas las medidas de emergencia, cortando el tráfico en ambos extremos del puente de As Pías, que ofrecía una imagen desoladora, con el asfalto reventado, la carretera seccionada y las farolas sobresaliendo del fondo de la ría. A las cinco de esa larga madrugada, en el centro de coordinación, constituido en la Capitanía Marítima de Ferrol, se estudiaba la maniobra de rescate del Discoverer Enterprise, que estaba ligeramente escorado y custodiado por siete remolcadores.

El objetivo se alcanzó pasadas las cinco de la tarde de ese mismo 13 de enero. En una impecable maniobra, no exenta de riesgos y presenciada por altos cargos de la Xunta, del Gobierno central y del Ayuntamiento de Ferrol, siete remolcadores lograron sacar el buque y devolverlo a flote a los muelles del astillero fenés.

El suceso puso de manifiesto el gran potencial de Astano en la construcción de este tipo de estructuras, porque el Discoverer Enterprise salió del envite solo con algunas abolladuras en su casco. De hecho, a esta unidad le siguieron otras dos, porque la compañía armadora Transocean Offshore mantuvo su confianza en el astillero de Fene. Fueron el Discoverer Spirit, que sufrió un percance parecido a su antecesor, aunque de menores consecuencias, el 22 de julio de 1999, al ser arrastrado por el viento y encallar en la costa de Mugardos, y el Discoverer Deep Seas, que abandonó las aguas de Ferrol el día 29 de mayo del 2000 sin ningún contratiempo.

Consecuencias

Las consecuencias negativas que la rotura del puente ocasionó a la población de la zona de la ría fueron inmediatas. Tras el impacto, los vecinos de Fene, Mugardos y Ares se quedaron sin suministro de agua potable, porque las tuberías discurren adosadas a la estructura del puente desde la depuradora de Ferrol y quedaron seccionadas; y la única vía de enlace entre ambas márgenes de la ría, a través del puente de Xuvia, entre Narón y Neda, llegó a registrar caravanas de más de diez kilómetros. Por su parte, el marisqueo aún sigue afectado, porque los cascotes del puente permanecen en el fondo de la ría.

Pero, con el paso del tiempo, las ventajas que trajo la desgracia fueron mayores. Así, el puente de As Pías, cuya reconstrucción se realizó en un tiempo récord, ya que el reestreno, con la presencia del ministro Arias Salgado, se oficializó el 10 de marzo -56 días después del desastre- pasó de dos carriles a cuatro.

No obstante, Ferrol no logró acabar con su aislamiento histórico hasta diciembre del 2003, con la apertura del último tramo de la autopista, que puso fin a los atascos que se registraban en Fene. Las reivindicaciones que diferentes colectivos de la comarca mantuvieron a lo largo de todo ese tiempo posibilitaron que, además, el tramo de la AP-9 entre el peaje de Fene y Ferrol, de 9,1 kilómetros de longitud, tuviese carácter gratuito. De este modo se daba cumplimiento a una medida adoptada por el Gobierno central el 16 de enero de 1998, tres días después de que el Discoverer Enterprise rompiese el puente de As Pías, «en compensación por la tragedia».

«¡Mi madre querida! ¿Qué pasa aquí?»

Á. ALONSO/ C. LÓPEZ/ M. P. Vilar
Miguel Ezquerro, Conchi Prego, Antonio Gómez, Fernando Rodríguez, Rogelio Ramos y Juan Devesa
Miguel Ezquerro, Conchi Prego, Antonio Gómez, Fernando Rodríguez, Rogelio Ramos y Juan Devesa

Ocho personas que vivieron en primera línea el suceso relatan la experiencia de aquella madrugada

Un recuerdo que tiene un hueco en la retina de miles de personas, un suceso imborrable. A nadie se le ha olvidado lo que ocurrió hace dos décadas. La Voz recoge el testimonio de ocho personas protagonistas -«por desgracia», dicen todos- de aquella madrugada en la que el puente de As Pías se partió en dos.

MIGUEL Y CONCHI, ÚLTIMoS EN PASAR POR EL PUENTE

«Veníamos de ver 'Titanic' y no nos cogió por segundos». Entraron en el cine Azul con un tiempo estable y salieron en medio del temporal. Miguel Ezquerro y Conchi Prego, con 41 y 40 años entonces, no se quisieron perder Titanic, que se había estrenado unos días antes. «Salimos sensibilizados, yo incluso había llorado», asegura Conchi. Después, enfilaron hacia Pontedeume. Cuando pasaban por el puente, ella, que iba de copiloto, vio varios barcos tirando de «una sombra gigante». Por ello, ya en Fene, Miguel se bajó a ver qué ocurría. En ese momento se apagaron las luces del puente, pero como hacía mucho viento, decidió volver al coche. «Nos fuimos a la cama y no tuvimos ni idea hasta el día siguiente. Y eso que no nos cogió por segundos», cuentan. El coche de los amigos con los que fueron al cine fue el primero que desvió la policía para que no pasara por As Pías.

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