Un instituto que mira alrededor

Escolas Proval apuesta por el trabajo cooperativo, la ecología y la música como complemento al currículo

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Vigo / La Voz

Los institutos son los centros educativos donde más difícil resulta aplicar políticas innovadoras. Hay varios factores que lo justifican: la autonomía de cada profesor, que además da solo unas pocas horas en cada clase; la escasa fuerza de la dirección para orientar la política del centro si sus compañeros no le apoyan; la complicada edad de unos estudiantes que tienen en los amigos y las redes sociales sus grandes intereses; y el desapego de unas familias que o bien no quieren o sus hijos no les dejan participar activamente.

Por eso, el trabajo de las Escolas Proval tiene más mérito. El equipo que lidera Ana Rita Rodrigues se enfrenta con gran voluntad a todos los inconvenientes y va sacando adelante proyectos que buscan poner a sus alumnos en el centro del aprendizaje. El más ambicioso es el trabajo colaborativo, que llevan a cabo profesoras de Biología como Pura o Josefa. Llevan años desarrollando esta metodología, que han aprendido de la mano de José Ramón Lago y el equipo de la Universidad de Vic. Ahora tienen la ventaja de que la mayoría de sus alumnos de primero conocen esta dinámica, bien porque su anterior colegio la aplica o ha hecho alguna incursión puntual (aunque el espíritu del trabajo colaborativo es mantenerse, no limitarse a unas horas). Este trabajo en grupo «cohesiona á clase e nela cada un aporta a súa habilidade, calquera pode axudar e iso é moi importante», dice Josefa Fernández. A los alumnos les gusta más porque les permite interactuar con sus compañeros.

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También desarrollan en el centro actividades de aprendizaje-servicio, como la plantación de semillas de castaño en los bosques anexos al centro, iniciativa en la que colaboran los alumnos de primero y segundo de ESO y varios profesores. La ecología es un valor fundamental en Proval, donde se recoge aceite usado (que se recicla para hacer funcionar un motor), pilas y hasta cartuchos de tinta, entre otras muchas cosas. Por ejemplo, «nas clases temos papel usado que reciclamos», explica Ánxeles Bouzó.

Y Ricardo Santos, profesor de Electrónica y Robótica también recicla todos los desechos que genera, y no son pocos. Desde el punto de vista curricular, la novedad es que ha puesto en marcha una asignatura propia, Bricotrónica (fusión de bricolaje y electrónica), en la que los alumnos tienen que resolver retos.

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Pero la materia estrella en Proval es la música. Paula Carreras moviliza a decenas de alumnos, a quienes enseña primero a tocar percusión y después les da fundamentos de música: «Bater nun caldeiro é marabilloso para un rapaz», resume. Así debe ser, al menos a juzgar por el éxito que tienen sus asignaturas, como la de libre configuración Obradoiro de práctica orquestral de 2.º de bachillerato. Hasta ahora los músicos de Proval participaban en algunas actividades fuera del centro, y eso es algo que se quiere potenciar con la puesta en marcha de una rockestra, una agrupación estable con alumnos de todas las clases con un programa tan ecléctico que en él cabe desde Paquito Chocolatero hasta Led Zeppelin y obras de la propia Carreras.

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Etapas ESO, bachillerato, adultos, FP • Alumnos 605 • Claustro 66

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