Alejandro Macarrón: «Lo ideal sería que en Galicia se tuvieran tres hijos, aunque con dos firmo»

El director de la Fundación Renacimiento Demográfico aboga por que las personas con descendencia tengan ventajas fiscales y cobren pensiones más altas


redacción / la voz

Alejandro Macarrón Larumbe (Avilés, 1960) descubrió casi por casualidad el problema demográfico que sufre todo el país desde hace décadas. Este ingeniero de telecomunicaciones que trabaja en la consultoría estratégica de empresas tuvo la oportunidad de estudiar los riesgos de la sangría demográfica y la baja natalidad: «Vi que era un desastre y no entendía cómo no se le daba importancia». Autor del libro Suicidio demográfico en España (2011) y, más recientemente, Suicidio demográfico en Occidente y medio mundo (2017), también es el director general de la Fundación Renacimiento Demográfico. Este martes participa en el ciclo de conferencias Galicia en la encrucijada, organizado por la Fundación Barrié, en colaboración con la APD (Asociación para el Progreso de la Dirección).

-¿La situación en Galicia es tan alarmante?

-Es un problema general de España, de Occidente e incluso se está dando en más zonas como el Extremo Oriente. En Galicia es especialmente pronunciado y tiene unos récords muy tristes. Por ejemplo, Ourense es la provincia que tiene una población más envejecida de toda Europa. La segunda es Zamora y la tercera, Lugo. En Ourense y en Lugo mueren más de dos personas por cada persona que nace. Son datos muy duros. Además, Galicia lleva ya bastantes años con más muertes que nacimientos. La buena noticia es que se ha hecho un plan de dinamización demográfica, que es el primero que se hace en España y supone un punto de inflexión, de que se empieza a tomar en serio el tema.

-¿Qué factores influyen para que tengamos una crisis demográfica tan acusada?

-Probablemente haya un poco de todo, pero es un tema cultural, porque hay zonas vecinas que están igual o parecido. Asturias es la región con menor tasa de fecundidad de Europa, tiene un poco menos de envejecimiento que Galicia, y luego Castilla y León, también. Digamos que no es un tema específicamente gallego, sino de la zona, que a su vez se parece bastante al de España, aunque más agudo. También son zonas que no han recibido el mayor dinamismo industrial de los últimos 50 años y también hay mucho efecto de imitación. Si se tienen muchos niños, la gente se contagia y tiene niños, y al revés. También es importante el hecho de que cada vez tenemos los hijos más tarde y eso tiene una incidencia muy negativa en la natalidad.

-¿Cómo se puede invertir esta tendencia?

-Hay que estudiar muy bien el problema, porque es un asunto muy complejo. Se debe facilitar que la gente tenga hijos, que forme familias estables. Hay que concienciar a la gente de que tenemos un problema y apoyar el nacimiento de hijos con campañas publicitarias.

-Pero las mujeres no lo tienen nada fácil en ese sentido...

-Tenemos que ser conscientes de la dificultad que tienen las mujeres trabajadoras para ser madres y, en ese sentido, como sociedad tenemos que ver cómo ayudamos a las empresas para que la maternidad no sea una carga y que no se penalice a la mujer. Y luego está el aspecto económico. Está claro que tener hijos cuesta dinero y que son un beneficio para la sociedad. Hay que favorecer a las madres y padres, en general, a través de impuestos, pensiones y de la Seguridad Social. Tienen que pagar menos impuestos. Este es uno de los campos donde hay que trabajar. Este tipo de medidas son necesarias. La política se debe regir por criterios de equidad y no es justo, por ejemplo, que se jubilen dos compañeros de trabajo y el que ha tenido tres hijos, que tendrá menos ahorros, cobre la misma pensión que el que no ha tenido ninguno. Por un tema de equidad social, pero además eso facilitaría que la gente tuviera más hijos.

-¿Hay algún país que ya haya aplicado medidas parecidas?

-Sí, hay muchos, sobre todo países escandinavos. Han tenido éxitos parciales, es decir, que han mejorado, pero ninguno lo suficiente.

-¿Con dos hijos es suficiente?

-Con dos estaríamos mucho mejor. Lo ideal sería que en Galicia se tuvieran tres hijos al menos durante 30 o 40 años, porque llevamos muchos años con una baja natalidad y para recuperar. En España ocurre lo mismo. Aunque si pasamos a dos, yo lo firmo mañana mismo porque en Galicia es duplicar la tasa de natalidad actual. Eso ya sería un logro y se llegaría al nivel de reemplazo generacional, que está en 2,1. Necesitamos un hijo más por mujer, no cinco. La sociedad necesita que el 80 o el 90 % de la población tenga hijos y que tengan dos o más.

-Y usted, ¿cuántos hijos tiene?

-Yo tengo tres, pero no me considero ningún ejemplo a seguir, porque bien podría no haber tenido ninguno, ya que, como tanta otra gente, me casé ya mayorcito, con 41 años. Si llego a esperar un poco más, me quedo en blanco.

«Mi proyección dice que, si nada cambia, en el 2030 ya perderemos un 10 % de población»

Alejandro Macarrón considera urgente tomar medidas para tratar de corregir el «suicidio demográfico» al que se encaminan Galicia y España. Y para ello, explica cuál es la actual situación y qué consecuencias tendrá en un futuro no tan lejano.

-¿Qué porcentaje de la población en edad fértil no tiene hijos?

-Hay mucha gente. Mi cálculo es que aproximadamente el 30 % de los españoles se quedan en blanco tras concluir sus años fértiles. Entre un 20 y un 25 % tienen un hijo. Hay muchos con dos, posiblemente el grupo más numeroso, entre un 35 y un 40 %. Con tres hijos hay entre un 6 y un 7 % y con cuatro o más, un 2 %. En Galicia hay un mayor porcentaje de personas que tienen uno o ningún hijo.

-Si la situación sigue como hasta ahora, ¿qué consecuencias tendría para Galicia?

-No me gusta hacer predicciones. Yo hago proyecciones, es decir, calculo matemáticamente lo que pasará si no aumenta la natalidad ni crece la inmigración. Y si nada cambia, la población de Galicia en el año 2100 será la tercera parte de la de ahora, y más de la mitad de la población tendrá 65 años o más. Esa sería la velocidad de crucero de Galicia. En Ourense, por ejemplo, la población caería la cuarta parte, y en Lugo el descenso sería un poco menos acusado. En A Coruña y Pontevedra lo mismo, pero con algo menos de incidencia.

-¿Y a corto plazo?

-En el 2030 ya perderíamos cerca del 10 % de la población en Galicia. La población solo crece de dos formas, por la gente que nace y por la gente que viene de fuera. Y la inmigración puede ser parte de la solución, pero no toda, porque en ningún sitio ha funcionado como una solución completa. Además, tanto en Galicia como en Asturias hay un declive de población extranjera.

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