Dos gallos por la sucesión que no se pelean

j. c. SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

Xoán A. Soler

En O Hórreo las lecturas de la visita no fueron en clave interna. Leiceaga ve signos de falta de peso político en Feijoo

04 abr 2017 . Actualizado a las 07:35 h.

Hubo un tiempo en el que resultó tentador distanciar políticamente a Alberto Núñez Feijoo y a Soraya Sáenz de Santamaría, pero cualquier intento quedó neutralizado con el anuncio del gallego de presentarse a un tercer mandato, hace justo un año, mientras el Gobierno central se fajaba en la interinidad.

También antes, pero especialmente desde entonces, la vicepresidenta ha sido una asidua de la comunidad. En la campaña autonómica de Feijoo, tan alejada de Génova, vino a poner un poco de pegamento, y de un tiempo a esta parte es una habitual de la primera línea de butacas cuando el presidente gallego acude a foros públicos en Madrid. En los últimos meses ambos han trabajado mano a mano en la ponencia económica que defendieron un selecto grupo de populares en el congreso de febrero, cuestión que los sigue situando en el corral de los aspirantes a la sucesión de Rajoy.

Sin embargo, en O Hórreo las lecturas de la visita no fueron en clave interna, como era de esperar. Las habituales comparecencias mediáticas de los lunes de los portavoces parlamentarios se vieron condicionadas por la presencia de la vicepresidenta, y el primero en disparar -incluso antes de conocerse los contenidos de la reunión- fue Xoaquín Fernández Leiceaga (PSdeG), quien ve signos de falta de peso político en Feijoo, cuya figura sospecha que quedará en entredicho al inclinarse la balanza presupuestaria hacia Cataluña, País Vasco y Madrid. Luís Villares (En Marea) echó simplemente de menos a Rajoy y sus «miles de millóns». Pedro Puy (PP) se limitó a valorar estas opiniones como una «falacia».

Malestar de Martiño Noriega

El alcalde de Santiago, Martiño Noriega (En Marea), pidió por carta al Gobierno un encuentro con la vicepresidenta tras enterarse de su visita a la ciudad «por los medios», una manera de expresar su malestar. La reunión no se produjo y Sáenz de Santamaría quedó a disposición del alcalde para otra ocasión.