Porque yo me lo merezco


La red de la UE, Women in decision making, considera que la participación de las mujeres en los ámbitos públicos refuerza la democracia, responde al principio de igualdad de género como derecho humano universal, aporta intereses y sistemas de valores diferentes y renueva la cultura política. Esto es así, especialmente, en la función pública.

Pero indican, además, algo muy importante para comprender por qué es cada vez mayor el número de mujeres que acceden a ella: su selección está perfectamente reglada y se rige por un procedimiento donde impera el principio de mérito y capacidad. Puede presentarse a unas oposiciones cualquier persona que tenga la titulación exigida y la capacidad necesaria, porque puede estudiar desde el cuarto donde duerme la prole. Nadie les preguntará si tienen intención de formar una familia y tener descendencia. Saben que serán evaluadas por su valía. Y punto.

Esto explica que a medida que las mujeres hemos ido teniendo acceso a la educación, optemos por un puesto en la Administración. La inteligencia no se cuestiona, son las circunstancias, los roles sociales y los prejuicios, los que condicionan y hacen más difícil el acceso al mundo laboral y a los puestos de mayor responsabilidad. En la función pública hay muchas mujeres en puestos de dirección porque siguen existiendo criterios objetivos para hacer una carrera profesional.

Es muy lógico que en la edad en la que hay que simultanear el acceso al mercado laboral con el tiempo que la naturaleza estipula para la función reproductora, o cuando se quiere volver en la madurez, las oposiciones sean una opción muy deseada. Además, en una sociedad donde cada vez más hay familias monoparentales, tener trabajo estable es garantía de supervivencia y libertad. Sin olvidar que aumenta la legislación a favor de la igualdad de oportunidades y de la conciliación.

Es así de sencillo. Por eso, en cuanto se abrió la espita legal para que las mujeres pudiéramos acceder a profesiones antes vedadas, como la judicatura, se produjo la eclosión de figuras femeninas en los tribunales de justicia y apareció un nuevo vocablo: jueza; como en otros casos, médica, o jefa. Ahora solo falta (¡…!) que estos criterios lleguen a la empresa privada. Porque solo tienen que ponernos a prueba para poder demostrar de lo que somos capaces.

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