Juan Alcolea es inspector y jefe del equipo de negociadores de la sección de secuestros de la Policía Nacional
18 feb 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Mantener la calma, no pagar y avisar a las fuerzas de seguridad. Es la recomendación de Juan Alcolea, inspector y jefe del equipo de negociadores de la sección de secuestros de la Policía Nacional. Alcolea asegura que todas las llamadas son por secuestros falsos, «pero nosotros trabajamos como si fuese un secuestro real porque la víctima lo sufre de verdad. Dice que le han puesto a su hijo al teléfono. Cree que está ante el secuestro de un familiar».
-Ustedes advierten de un repunte de secuestros virtuales.
-A pesar de los esfuerzos en prevención, el problema va en aumento. Y en España no es un país donde abunden los secuestros reales. Solo se producen entre delincuentes y por droga o dinero. Pero casi no hay secuestros a particulares, y menos de esta forma, con una llamada y exigiendo dinero rápido.
-¿Qué hay que hacer?
-La recomendación es no contestar a números con prefijo de Chile, que es el 56, si no se espera ninguna llamada desde ese país. Si el número está oculto y nos ponen a una persona simulando pedir ayuda y diciendo que está secuestrada, es importante no entrar en situación de pánico, y sobre todo no dar datos personales ni el nombre de familiares.
-¿Por qué los delincuentes eligen una determinada zona?
-No hay ninguna razón. Hacen llamadas al azar. Si ven que les ha salido bien siguen con el mismo prefijo provincial. Incluso han llamado a la sede del PP en Madrid, y a oficinas de la Seguridad Social. Son llamadas indiscriminadas.
-¿Exigen mucho dinero?
-Al principio piden miles de euros, pero al final les vale con 300 o 400 euros, siempre que todo se haga rápido. Tienen a la víctima poco tiempo al teléfono para que no pueda pedir ayuda o para evitar que durante la llamada aparezca el supuesto secuestrado. Tiene que ser creíble.
-¿Cómo se investiga?
-Trabajamos en coordinación con la policía chilena. Tenemos una relación estrecha con ellos. Incluso los avisamos por wasap cuando detectamos que alguien ha pagado en España. Hace un mes se detuvo en Chile a un cobrador con el dinero en la mano.
-¿Y han ido ustedes allí?
-Ya nos hemos desplazado en dos ocasiones a Chile, en marzo del 2016 fueron dos negociadores, y en enero de este año otros dos compañeros viajaron allí para colaborar en la detención de intermediarios que cobran el dinero que las víctimas envían desde España. El problema es que los delincuentes realizan las llamadas desde las cárceles chilenas, que no son como las de aquí. Allí en una celda puede haber 20 reclusos. Y los presos disponen de muchos móviles con los que hacen llamadas a cualquier sitio. Y aunque logremos relacionar una voz con una de las llamadas y encontramos el móvil en una celda, es muy difícil identificar al autor entre 20 reclusos.